Cuidado con esas obsesiones aparentemente inocentes

 

Muchos se sorprenden cuando conocen casos de personas que perdieron el control de sus vidas por el alcohol, las drogas, la ludopatía, pero pasan por alto otro tipo de obsesiones que pueden ser inofensivas y que pueden generarle altos estados de ansiedad. Desde la misma obsesión por las compras, hasta por el aseo personal, el orden, la salud, la pareja o el exceso de trabajo.

Suelen ser silenciosos pero impulsivos. Lo que empezó como un simple gusto por el deporte, terminó siendo una adicción, lo que empezó como una dieta, terminó siendo una obsesión por la báscula. Lo que empezó como un simple trago después de la jornada laboral terminó en alcoholismo.
Esas son adicciones que se hacen evidentes y que generan una atención inmediata.
Pero hay otras más silenciosas y aparentemente inocentes, que empiezan con un simple interés por la salud y que convierten a la persona en hipocondriaca, que empiezan con un simple gusto por escalar en la empresa, y terminan en adicción al trabajo, al poder y al dinero. Y así sucede con cantidad de situaciones aún más simples, como la misma adicción a los dulces, a la comida, o a la religión.
Para detectar una adicción es importante tener en cuenta aspectos como el pensamiento recurrente, la ansiedad que viene acompañada de sudoración, palpitaciones, y la impulsividad que es el mismo acto en sí.
Conozca ese tipo de obsesiones silenciosas, y si aún son simples rasgos obsesivos, frénelos a tiempo. Para decirles adiós solo basta respirar lentamente y tener el control de los pensamientos cambiándolos por otro.

Preguntas y respuestas

Martha Suescún
Psicóloga y Directora de la Fundación Libérate
¿Cómo podríamos definir la palabra obsesión?
La obsesión es el pensamiento que es incontrolable, involuntario y que no se puede frenar. Viene con una compulsión, por lo que las personas desarrollan trastornos obsesivos compulsivos. La persona hace del pensamiento irracional una acción. Por ejemplo, si no me lavo las manos me lleno de gérmenes y eso genera ansiedad, taquicardia, sudoración, angustia, tras un pensamiento repetitivo.
¿Cuál es el paso a seguir para superar una obsesión?
Como seres humanos podemos tener rasgos obsesivos, como levantarnos siempre con el pie derecho o echarnos la cruz, pero existen otras obsesiones que pasan a ser trastornos obsesivos compulsivos.
En estos casos la persona debe reconocer que tiene un problema y pedir ayuda. Después de pedir ayuda, comprometerse con la misma; trabajar en el tema de la ansiedad, del autocontrol, de la respiración, el cambio de pensamientos irracionales, trabajar con la familia, realizar terapia individual y en algunos casos se hace necesario el tratamiento farmacológico. Este último se aplica en personas que han visto afectadas todas las esferas de su vida y terminan perdiendo el control.
¿Qué tipo de obsesiones podemos decir que son percibidas como indefensas al comienzo pero que son de total atención?
Se puede generar obsesión a la tecnología como al celular, a las redes sociales, a los videojuegos, se puede generar obsesión a la pareja mediante celotipia, se puede generar obsesión religiosa, tal y como conocimos el caso de una persona que tenía una virgen en su casa y no salía de allí sin persignarse; cuando no lo hacía entraba en una gran angustia.
Están también los que se obsesionan con los números y van contado los carros amarillos, blancos, negros.
También hay personas obsesivas con el aseo personal, se bañan tres o cuatro veces al día, se lavan las manos todo el tiempo. Está la obsesión por el trabajo, trabajar más de las horas programadas, buscar trabajos extras.
¿Existen personas que tienden a ser más obsesivas que otras? ¿A qué se debe esta tendencia?
Las obsesiones pueden darse producto de conductas aprendidas desde la familia.  Tuvieron padres que se obsesionaron por el trabajo, por la comida, por el dinero, por el poder.
Las personas obsesivas tienen dificultad para relacionarse con otros y terminan siendo neuróticos.
¿Se puede superar una obsesión?
Hay que aprender a manejarla y vivir con ella; el tiempo depende de cada paciente, en un promedio de 16 sesiones de terapias psicológicas involucrando a la familia sí se puede.

Clases de obsesiones

Por la pareja:
Existe en ellos un pensamiento continuo por saber qué hace la otra persona. Esta obsesión está acompañada de frases como “dónde estás”. Revisan las cuentas de correo de la pareja, le impiden saludar a otras personas del sexo opuesto, incluso a sus mismos primos, les prohíben usar faldas, incluso si no le contestan, son capaces de dejar lo que están haciendo, en el lugar que sea, e ir en su búsqueda.
En este tipo de casos explica la psicóloga Martha Suescún, que es la misma pareja la que alimenta la obsesión, pues responde a esas afirmaciones dadas por él, entrega claves electrónicas y se doblega.

Por las compras compulsivas:
Aman hacer compras por catálogo, piden prestado para adquirir algo que les gustó, se endeudan comprando cosas que no necesitan y acumulan y acumulan en casa los paquetes. Según explicó la psicóloga Suescún, “el problema no es la compra como tal sino entender qué hay detrás de esa acción. Por lo general las personas con depresión o ansiedad logran calmarse de esa forma. Tres mujeres por un hombre, sufren de adicción a las compras compulsivas”.

Obsesión al aseo personal:
Así como esa misma persona que quiere lavarse las manos cada minuto porque teme contagiarse de gérmenes, está también la persona que se obsesiona por la limpieza meticulosa de cada parte de su cuerpo.
Explicó la profesional Suescún, que conoció el caso de una persona que duraba una hora afeitándose, otra hora cepillándose los dientes, y así pasaba todo el día, el tiempo se le acababa y no podía con la obsesión por el aseo. “Debía levantarse a las tres de la mañana para salir justo a tiempo y esto empezaba a generar problemas con su pareja”.

Obsesión al orden:
Es esa obsesión porque todo permanezca limpio en su casa. Pero traspasa el límite cuando la persona sale y no puede dejar un solo plato sin lavar, porque se angustia todo el día en el trabajo, pensando en ese plato sucio.
De igual forma prefiere llegar tarde a su trabajo, tras organizar de manera minuciosa todos los espacios de su casa, estando aún limpios.  Es obsesión cuando ya afecta la puntualidad, cuando genera conflictos alrededor de la familia, cuando se entra en angustia.

Obsesión a la salud
Es la persona que está asistiendo semanalmente al médico, que se mantiene viendo programas, revistas, internet, todo relacionado con la salud, que cree que la enfermedad está identificada con todo lo que dice el médico, y terminan contagiando a la familia. Suescún explicó que además se molestan con los médicos y cambian de profesional si no les dice lo que quieren oír, hasta el punto de hacer real lo que escuchan”.

Obsesión por el trabajo
En el caso de los obsesivos por el trabajo, pasa algo curioso. Detrás de esos dos, tres y hasta cuatro trabajos que tengan, hay algo de lo que quieren huir. No quieren estar solos y escucharse a sí mismos.
Así lo explicó la psicóloga Martha Suescún, argumentando que detrás de ese comportamiento obsesivo hay un egocentrismo que les hace creer que son indispensables y que si ellos no hacen el trabajo, nadie lo hará como ellos. “También buscan un reconocimiento tras su necesidad de grandeza”, dijo la profesional.

Publicada por: PAOLA BERNAL LEÓN

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