Los manipuladores cotidianos

 

Introducción

Los manipuladores cotidianos son esas personas que pasan por nuestra vida imponiéndonos su visión del mundo y su forma de hacer y sentir. Esos individuos que se aprovechan de una relación estrecha y afectuosa para satisfacer sus necesidades, sin importarle en absoluto los sentimientos de la otra persona. Si ahora mismo echas una vistazo a tu alrededor, seguro que te encuentras alguno.
Todos somos manipuladores. En mayor o menor medida, todos hemos empleado en más de una ocasión las estrategias de los MC, especialmente en la infancia. Pero cuando estas técnicas se convierten en el modo predominante de relacionarse con las otras personas, cuando uno acaba preguntándose si aquello es una relación de pareja o de amistad, o simplemente un intercambio comercial, seguramente sea más que una estrategia pasajera.
Aquí tienes unas pequeñas pautas para conocer qué es la manipulación, cómo se hace para adoptar una actitud manipuladora ante la vida, y qué recursos personales puedes desarrollar para hacerles frente. Seguramente también te sean útil las recomendaciones sobre el empleo de la asertividad para mantenerles a raya.

Capítulo 1. Manipulación

No se puede sobrevivir a un conjunto de manipuladores cotidianos sin saber en qué consiste eso de la manipulación, así que vayamos con ello.
¿Es lo mismo la manipulación que el chantaje emocional, el acoso moral o el tan traído y llevado actualmente mobbing? No, pero casi.
Podemos decir que hay un continuo entre todas las formas de abuso interpersonal. En un principio podemos encontrarnos la manipulación como algo sutil, a veces incluso imperceptible, basado en el deseo de salirse con la suya a propia costa y en la inseguridad de la persona que la lleva a la práctica.
Cuando la manipulación es insuficiente se recurre al chantaje emocional: Hacer sentir miedo, culpa o vergüenza, y ejercer un grado variable de poder sobre esa persona. Si el chantaje tampoco funciona, empieza a plantearse la posibilidad de emplear la agresión física. El acoso moral, especialmente cuando se ejerce en el medio laboral (mobbing) supone un grado elevado de poder por parte de la persona que lo ejerce.
En el fondo, todo es lo mismo: Inseguridad del manipulador, que emplea técnicas para resolver sus problemas basadas en la agresividad activa o pasiva. Este individuo tiene un importante déficit de habilidades sociales, especialmente en el plano de la conducta asertiva, que le lleva a emplear primero medios sutiles para conseguir que los demás hagan lo que él quiere, y después cada vez más agresivos hasta llegar a la violencia pura y dura.

La manipulación: ¿Qué és?

Nota

Una persona intenta manipularte cuando te sugiere o dice lo que tienes que hacer de tal forma que se beneficie más que tú, cuando percibes amenaza o sientes miedo.
Si estás haciendo algo contra tu voluntad, tus principios, valores o metas, alguien te está manipulando. Se está aprovechando de ti.
La cuestión es especialmente preocupante cuando sientes miedo, culpa o vergüenza. Pero ten cuidado: Podrías estar manipulándote solo.

A lo largo de la vida nos encontramos con multitud de problemas. Algunos podemos resolverlos por nosotros mismos pero otros no pueden afrontarse sin ayuda de otras personas. Conseguirla es, en muchas ocasiones, difícil.
Aunque todos estamos más o menos dispuestos a echar una mano a una persona que tiene problemas, tenemos una disponibilidad limitada. Suele darse una dificultad adicional cuando quien se encuentra en el aprieto está convencido de que las cosas “deberían” ser como él piensa y los demás “deberían” forzosamente ayudarle a resolver el asunto. Se crea el caldo para la manipulación.
Para que haya manipulación es necesaria una relación asimétrica entre, al menos, dos personas. Es asimétrica porque una predominantemente da, y la otra predominantemente recibe, uno gana y el otro pierde. Aunque el manipulador puede ser siempre el mismo, no es infrecuente que el proceso sea cíclico, de tal forma que los papeles se alternen entre los dos integrantes de la relación.
Las tácticas que se emplean son asombrosamente simples, tanto que se pueden resumir en sólo tres estrategias generales: Amenazar, criticar o inhibirse. También son muy eficaces. El miedo, la culpa o la vergüenza que generan son capaces de movilizar a prácticamente todos los seres humanos en la dirección requerida por el manipulador, bien directamente, o bien como protesta ante su acción.
Suele ser difícil darse cuenta de que uno está siendo sometido a manipulación. Puede notar que se siente culpable, que está haciendo lo que la otra persona quiere por miedo, tener extrañas molestias físicas o incluso ataques de pánico… pero tal vez no descubra que están relacionados con que está renunciando a sus valores, principios y objetivos para satisfacer los de otra persona de su entorno.
Un buen truco para detectar la manipulación y saber quién te manipula es analizar lo que sientes cuando estás con esa otra persona. ¿Miedo? ¿Culpa? ¿Vergüenza? ¿Aprensión? ¿Inseguridad? ¿Repulsión? ¿Pensar que eres un imbécil o un inútil? ¿Intenso afecto inmotivado? Una relación normal no debe producirte emociones negativas, todo lo más neutras, y sentimientos demasiado positivos (no de enamoramiento) con alguien a quien acabas de conocer son sospechosos.
También puedes analizar lo que haces. ¿Es eso lo que querrías hacer en ese momento? Si te pagan por ello, tienes una justificación. Pero este no suele ser el caso en los manipuladores, ya que si estuviesen dispuestos a gastarse el dinero que cuestan tus servicios no necesitarían aprovecharse de ti. ¿Es eso contrario a tus valores, principios, expectativas? Nadie hace algo contra sí mismo si no está muy presionado por el ambiente. Si es así, ¿a quién beneficia? Ese es el manipulador. Ese, o quien mueve sus hilos en la sombra.

Agresividad: Activa-Pasiva

Nota

Los MC son muy inmaduros. No saben comportarse asertivamente, y resuelven sus problemas recurriendo a la conducta agresiva.
Hay dos formas de agresividad:
Activa: Emplean la amenaza o la violencia.
Pasiva: Mediante el sabotaje, o la inhibición y crítica/amenaza posterior.

Los manipuladores son personas inmaduras. No han alcanzado el suficiente desarrollo intelectual como para resolver los problemas de una forma creativa, no son capaces de sentir amor maduro por nada ni nadie, y aunque son muy capaces en reuniones amplias, tienen un importante déficit de la habilidad social básica para desempeñarse por la vida: La asertividad.
Una persona se comporta asertivamente cuando defiende sus derechos de una forma activa, pero sin pisotear los de los demás. Esto requiere una asunción de responsabilidad por el propio bienestar con tolerancia y respeto por los puntos de vista y metas de los demás, pero además una lucha activa para no ser pisoteado por quienes no son asertivos.
No vivimos en un medio asertivo. Nuestra sociedad se caracteriza por una competitividad feroz en la que se habla de derechos que no se respetan.
Ser asertivo cuesta mucho trabajo, y no siempre consigue que la persona se salga con la suya. Para triunfar en esta sociedad es indiscutiblemente más útil ser agresivo.
Las personas agresivas imponen su punto de vista, sus definición del problema, sus derechos o la satisfacción de sus necesidades, empleando estrategias que generan miedo, culpa o vergüenza. Puede ser de forma “relativamente” sutil a través del enfado, pero también mediante violencia física o verbal. Es una estrategia muy efectiva, pero si es demasiado explícita puede verse seriamente castigada por la sociedad.
La agresividad puede ejercerse de dos formas: Activa o pasiva. La activa es lo que todo el mundo entiende por conducta violenta. Se caracteriza por una actitud de pisoteo constante y sin escrúpulos hacia los derechos de las otras personas involucradas en el problema. Aquí el fin justifica los medios y se puede recurrir a instrumentos como el bate de béisbol, pero también a veces puede hacerse solapadamente “con una sonrisa en los labios” como sucede en las relaciones empresariales. Si no hay violencia física, es bien tolerada por el medio social.
La agresividad pasiva es mucho más difícil de detectar. Tradicionalmente se consideró que se producía en forma de sabotaje. Los trabajadores pasivo-agresivos eran aquellos que ponían todo tipo de trabas a las actividades de la empresa. Hay otra concepción, y es la secuencial: Personas que se comportan primero pasivamente, aparentando renunciar a sus derechos, y que cuando ven que el resultado no les es favorable se comportan de forma agresiva. Emplean, por tanto, primeramente la estrategia de “pasar”, y posteriormente amenazan o critican.

Capítulo 2. Manipuladores

No te vayas a creer que el mundo está dividido entre manipuladores y no manipuladores. Más bien podríamos hacer la distinción entre “quienes en este momento emplean estrategias de manipulación” y “quienes en este momento no están pudiendo resistirse a las estrategias de manipulación de los otros”. Que yo sepa, todavía en ningún manual de criterios diagnósticos aparece tipificado como tal el de “Manipulador Cotidiano” (y el día que aparezca cierro el quiosco, os lo aseguro).
Pero aunque no se pueda decir de alguien que “es un manipulador cotidiano” como se dice de él que es alto o bajo, sí que hay personas que tienen más papeletas para comportarse de esta forma. Aquí vamos a conocer algo más sobre quienes suelen actuar así.
Empezaremos conociendo sus pautas comunicativas más habituales. Esas frases o expresiones que deben ponerte automáticamente sobre aviso de que estás sufriendo un intento de aprovecharse de ti.
Continuaremos conociendo sus estrategias un poco más profundas, sus principios o esquemas, lo que he llamado “sus recursos”.
Y, para terminar, ¿qué mejor que sus puntos débiles? En rigor este punto casi no habría que decir nada, porque bastaría con escuchar lo que ellos dicen. Como proyectan sus fallos en los demás…

Detectarles: cómo lo hacen

Nota

Como no saben ser asertivos y tienen un intenso miedo a fracasar, recurren a las estrategias agresivas y culpabilizadoras (no olvides, muchas van “con una sonrisa en los labios”) para salirse con la suya.
Aquí vale casi todo, pero tampoco necesitan un repertorio amplio. Primero buscarán que te ofrezcas a resolver sus problemas y, si no lo consiguen, te irán apretando cada vez más hasta que cedas.

Dicen los psicólogos conductistas que la conducta se rige por sus consecuencias, reales o anticipadas. Vamos, como me gustaba decir a mí en el bachillerato (aquello del BUP sí que era bueno, no nos hacía falta reválida, no) “nadie hace nada sin motivo”.
El motivo de quienes plantean una estrategia manipuladora en su relación para conseguir sus objetivos no es otro que el de tener el nivel más alto de probabilidad de éxito. Intentan garantizarse por todos los medios a su alcance la ausencia de fracaso, y el que en el caso de que sucediese los daños no les salpicasen.
Lo fundamental es la asunción de una estrategia no asertiva. Al no respetar las reglas del juego, e incluso permitirse el lujo de poder definirlas ellos, se sitúan en una situación especialmente cómoda a la hora de plantearse el éxito o el fracaso del intento en función del resultado. Al mismo tiempo, el hecho de que la resolución del problema la lleve a cabo la otra persona les provee de unas espaldas lo suficientemente lejanas como para soportar los golpes sin sentirse dañados. Y si por el contrario la cosa sale bien siempre estarán ellos allí para atribuirse el mérito.
Analiza lo que sientes cuando te relacionas con ellos. Cuando estás acostumbrado a tratarles, te das cuenta que la mayoría te producen alguno de estos sentimientos: Intenso deseo de ayudarles, miedo, culpa, vergüenza o sensación de vacío. Es fácil que…

  • Culpabilicen. Hacen ver a la persona de quien se quieren aprovechar que es culpable de todo lo que sucede.
  • Amenacen. Si no hace lo que ellos quieren, sufrirá las consecuencias.
  • Critiquen. Pueden hacerlo tanto por delante como por detrás, en cada una de las situaciones buscará objetivos diferentes.
  • Crean que los demás (o ellos mismos) son adivinos. Cuando uno no sabe, proyecta esa ignorancia en los demás y presupone que “deberían” saberlo.
  • Sean los únicos poseedor de la verdad.
  • Caigan muy bien (o muy mal) al primer contacto. Es muy extraño generar emociones muy intensas. Puede ser que el inconsciente se ponga en guardia.
  • Crean que los demás tienen que resolver todos sus problemas (los de ellos). Claro, así vive de maravilla. Que los demás se esfuercen, que ellos recogen los frutos.
  • No conversen: Impongan o se callen. Al no permitir hablar sobre la relación siente seguridad porque no se pone en duda la verdad, su verdad.
  • Se hagan la víctima. De esta forma inducen culpa en los que les rodean, y los motiva a cooperar.

Repartidores de culpa

Nota

Inducir culpa siempre ha sido muy bueno para hacer que otras personas trabajen para el manipulador.
Si te sientes culpable por algo que otra persona hace o dice, te está manipulando. Tal vez tenga razón, pero una cosa es señalar un presunto error y otra cargar de culpa los comentarios.
Un aprovechado suele proyectar su propia incompetencia, y hacerlo culpabilizando.

La culpa, el miedo y la vergüenza, son tres indicadores de que algo no va bien en la relación. Son factores motivadores muy poderosos que casi obligan a resolver la situación que los ha generado. Por eso son tan eficaces a la hora de obligar a los demás a cooperar.
Si te sientes culpable por algo que otra persona hace o dice en relación a tu conducta, lo más probable es que te estén manipulando. Sí, ya sé que te preguntarás “pero, ¿y si lo he hecho mal de verdad?”. Pues aunque haya sido así, nadie tiene porqué culpabilizarte (¡me refiero a los conflictos normales en las relaciones, no a asesinatos y similares!). Tendrás que asumir las consecuencias de tus actos y ya está.
Si una persona insiste en que las consecuencias de lo que has hecho han sido terriblemente perjudiciales para ella y acabas de destrozar su vida, lo más probable es que esté buscando la forma de sacarte una indemnización. Cuanto más quiera sacarte, más insistirá en lo culpable que has sido. Si no quisiera manipularte, en vez de destinar el tiempo a quejarse ya estarías negociando para llegar a un acuerdo.
Culpabilizando se traspasa la personalidad de lo sucedido a otra persona, y al mismo tiempo se la hace ver que tiene que esforzarse por resolverlo, sea económicamente o de cualquier otra forma. Además, no es infrecuente que sea cual sea el intento de solución propuesto, a la otra parte le resulte insuficiente.
Hay muchas formas de culpabilizar en el discurso (¿he hablado ya de una “sonrisa en los labios”?). Por ejemplo, que…

  • Te haga aparecer como culpable de sus acciones: “Por tu culpa me veo así”
  • Te señale como el responsable de su infelicidad futura: “Si no me haces un informe de que estoy muy mal, no me van a conceder la pensión y me moriré de hambre”
  • Culpe directamente a otras personas de su malestar: “Este niño/vecino/suegra… me está amargando la vida”.
  • Simule renunciar a sus objetivos porque he hecho algo que no se esperaba, diga que “se sacrifica por ti”.
  • Te ignore, pase tiempo sin dirigirte la palabra o ni siquiera te mire porque “le has hecho algo”. Es una mezcla de miedo y amenaza.

Creadores de Miedo

Nota

Si sientes culpa, miedo o vergüenza es más probable que cooperes con ellos. ¿Qué mejor modo de meter el miedo en el cuerpo que amenazar, sea física o psíquicamente? ¿Quién no teme al abandono o a generar daño en otras personas?
Los MC no suelen amenazar con violencia física, sino más bien con la ruptura de la relación o con privarte del contacto con personas que son afectivamente importantes, como tus hijos o tus padres.

Otra forma de dominar a alguien mediante una reacción para evitar sentimientos negativos es una de las conducta típicas de la agresión activa: La amenaza.
Los manipuladores cotidianos no suelen amenazar con un cuchillo o un bate de béisbol. No es habitual que te digan frases del estilo “te voy a partir la cara”, o “mía o de nadie más”. Esas son conductas socialmente perseguidas si se llevan a la práctica y ellos temen demasiado el ridículo como para poder enfrentarse a la difícil situación de ser detenidos por la policía y llevados ante un juez, o simplemente denunciados.
En lugar de recurrir a laviolencia física, amenazan con romper la relación o con privar a la otra persona de su contacto con objetos o personas que son afectivamente importantes para ellos. Una modalidad muy frecuente es aquella en la que afirman que si no haces lo que quieren van a hacerse daño. A ver quién es el guapo que le dice que no a uno que está con el cuchillo en el cuello diciendo “o me das un beso o me mato”.
Como auténticos expertos en lo suyo, dan justo en el punto donde saben que más daño hacen. Es como una patada a traición en la boca del estómago. Sientes un dolor intenso y al mismo tiempo te interrumpen la respiración. Quedas, literalmente, bloqueado. Y, como el del cuchillo y el beso, acabas haciendo lo que la otra parte quiere. Se sale con la suya, y ya sabe lo que tiene que hacer para la próxima.
Las amenazas son fáciles de detectar. De todas formas, aquí tienes algunas pistas para detectar las modalidades más sibilinas:

  • Te “hace saber” que le estás llevando a la autodestrucción, o a atacar a alguien: “Si no me dejas salir esta noche con mis amigos voy a cometer una locura”. Se castiga si tú no haces lo que quiere. Parece de tontos, pero funciona.
  • Se enfada con frecuencia (y si cuando le preguntas qué le sucede te responde que nada… ¡PELIGROSÍSIMO!). Si alguien se cabrea a todas horas es difícil que tenga un motivo, lo más probable es que lo esté utilizando para hacerte sentir miedo. Si además te dice que no le ocurre nada, es que quiere crearte confusión y culpa. Todavía peor.
  • Impredecibilidad anímica: Unas veces se enfada muy intensamente y otras se ríe ante el mismo motivo. Es una variante del enfado como estrategia de amenaza.
  • Cuando hablas con él o ella sientes una irritación inmotivada. Puede ser indicador de muchas cosas, pero también de resentimiento acumulado por amenazas reiteradas.

Los mejores criticones del mundo

Nota

En general, los seres humanos somos vulnerables a la crítica y es uno de los puntos de los que más se aprovechan.
Proyectan sus fallos, temores e inseguridades y son especialistas en mantener la atención sobre los “fallos” de los otros. Paradójicamente, son ellos los más vulnerables.
Sus críticas son siempre destructivas, pero también cargadas de culpabilización y amenaza. Generalmente, también difíciles de demostrar o refutar.

Los seres humanos somos muy susceptibles a la crítica. Es más fácil que nos creamos algo negativo, sea sobre nosotros mismos o sobre otros, que algo positivo. Si alguien cuestiona alguna de nuestras actuaciones supone un importante ataque a nuestra autoestima, y podemos pasarnos varios días pensando qué hemos hecho mal. Los MC, en cambio, rápidamente echan la culpa a otros y se quitan de encima la patata caliente.
Una persona poco manipuladora analizará su comportamiento para detectar qué está bien o mal y poder modificar su actuación en una situación posterior. Si ve algo que considera incorrecto desde su punto de vista en la actuación de otro, probablemente se lo diga, pero de una forma positiva y siempre expresando que se trata de una opinión desde SU punto de vista. En ningún modo exigirá que la otra persona modifique lo que está haciendo. Esto no lo hacen los MC.
Los MC no pueden permitirse el lujo de asumir que se han equivocado. Eso los pondría en una situación de ridículo que no podrían soportar dada su inseguridad vital. Para no encontrarse con ese problema, lo que hacen es recurrir al viejo mecanismo de defensa freudiano de la proyección: buscan en los demás sus puntos débiles, que curiosamente coinciden con las inseguridades, temores y paranoias de ellos mismos. Una vez localizadas, se dedican a pregonarlas a los cuatro vientos.
Son críticos despiadados y maliciosos. Nunca critican a una persona que está delante a no ser que tengan clarísimo que son muy superiores a ella en el terreno de la discusión. Con los rivales de su talla se baten a base de guerrillas: Les ponen verdes delante de terceros. Con quienes les respetan, se ensañan.
Un pequeño surtido de críticas:

  • Hacer juicios sobre la valía de la otra persona: “Me ha defraudado”
  • Ponerle una etiqueta, por supuesto negativa, que describa su comportamiento: “Mi marido es un machista incurable”
  • Criticar lo que la otra persona acaba de hacer, cuando ellos lo están haciendo todos los días. Esto es “medir por distinto rasero”, o “aplicar la ley del embudo”.
  • Recordar a todo el mundo que ellos “ya sabían” que aquel fracaso iba a ocurrir, que estaba cantado. No hay que esforzarse mucho para comprobar que antes de que sucediera no tenían ni idea de cómo iba a funcionar aquello.

Adivinos Irrefutables

Nota

Tienen el don de la adivinación. Sólo ellos saben lo que los demás están pensando, y exigen que los demás sean de la misma manera.
Exigen que te comportes de acuerdo a sus motivaciones y valores, que asumas que el mundo debe ser como ellos dicen, y que tienen el arma infalible de detección de la maldad.
Para ellos, todo el mundo ha nacido enseñado a ser como ellos creen que debe ser. Y si no es así… pues es el problema del otro.

“El poder es la capacidad para definir las reglas” decía Salvador Minuchin, uno de los santones de la terapia familiar. Bien lo saben los MC.
No sólo hay que crear las reglas; también hay que hacerlas cumplir. Entonces, ¿qué mejor que darlas por sabidas? Así, pueden aplicar el principio de “la ignorancia de la ley no exime de su cumplimiento”.
Definir las reglas permite tener controlada la propia inseguridad, crear un mundo alrededor lo menos hostil posible. Eso es lo que hacen, por lo que luchan, por la seguridad, la rutina, la invarianza. Como los niños autistas.
Ellos crean las reglas por las que debe comportarse el mundo. Para ello se comportan como adivinos. Cuando surge cualquier problema, aparecen en la situación dictaminando que “esto debería hacerse así o asá”. Si no se les hace caso, se enfadan y recurren a la amenaza. Pero que no se les atienda es poco probable, sería un tremendo error de cálculo para ellos dar la cara y ser rechazados. Así, estructuran la situación de tal forma que lo más probable es que el resto de los integrantes se dejen llevar y se haga lo que ellos quieren.
Si alguien no hace lo que ellos esperaban, bien sea por no conocer las nuevas normas o por no estar de acuerdo con ellas, rápidamente exigen como si fuese su obligación haber obrado de la otra forma. Y es que los otros “deberían” saberlo.
En conclusión: Adivinan (saben lo que está bien o mal), y creen estar rodeados de adivinos (que también saben lo que está bien o mal y coincide palabra a palabra con su visión).
Algunas formas de hacerlo son:

  • Atribuir el poder de leer sus pensamientos: “No me entiendes”
  • Imponer su punto de vista (dando por supuesto que eso es lo que piensas): “Tú sabes muy bien que a mí no me gusta presumir”.
  • Conocer las intenciones y deseos de todo el que le rodea: “Mi cuñada nunca me ha tragado, lo sé muy bien”
  • Darlo todo por supuesto: “Deberías haberlo sabido. Has cometido un error imperdonable”

Sabios sin título

Nota

Están convencidos de que su punto de vista es el único correcto y, por tanto, el que todos deben seguir.
Se creen con derecho a decirte lo que tienes que hacer cuando te encuentras ante un problema. No a opinar, sino a imponerte su punto de vista.
La verdad sólo tiene un camino, y es el suyo.

Además de adivinar qué es lo que otros piensan o deberían pensar, también son expertos en decidir qué es lo que tienen que hacer y, por supuesto, aconsejárselo. ¡Y no olvides que no suelen hacer nada a la cara, así que es poco probable que el consejo sea directo!
A primera vista parecen Superman en tareas de salvamento y rescate. Pero no es así, sino más bien un remedo de superhombre, como decían en uno de los tebeos de mi infancia. No vienen a ayudar a nadie, sólo a ellos mismos, y tienen menos fuerza que un mosquito. De poca ayuda van a ser.
Cuando aconsejan lo hacen en forma críptica para que no se detecte un eventual error si las cosas salen mal. Además, lo que dicen es intensamente beneficioso para ellos. Quedan como unos reyes de cara a su siempre temido medio social (es indudable que si las cosas salen bien pregonarán a los cuatro vientos que la idea fue suya, aunque lo hagan tan sibilinamente como todo lo demás), hacen crecer su autoestima y se sienten legitimados a exigir que, tarde o temprano, se les devuelva un favor.
A veces, cuando están en un medio seguro, se atreven a manifestar lo que otros deben hacer, después de hacerse rogar, y siempre con pocas palabras que acompañan con gestos que hacen ver que aquello es lo único posible. Son como esos médicos a los que no hay manera de sacarle palabra sobre la operación a la que te van a someter.
Algunos ejemplillos:

  • Te dicen cómo debería ser vuestra relación desde TU punto de vista: “Si realmente me quisieras iríamos a comer todos los fines de semana a casa de mi madre”.
  • Tiene el manual de uso de la especie humana, y se dedica a dictaminar lo que debemos hacer los demás: “La verdad sólo tiene un camino y es…”
  • “Eres un inútil. Lo que realmente hay que hacer es…”

Cualquier cosa Menos indiferencia

Nota

¿Nunca te has preguntado por qué hay tantos psicópatas entre las personas con poder?
Un buen número de triunfadores sociales simplemente tienen la habilidad de caer bien a sus congéneres, generando la expectativa de que van a ayudarles. Parecen simpáticos y bienintencionados.
Dice el criticado García que “ni una mala palabra ni una buena acción”.

La mayoría de los MC son personas anodinas, insulsas, insípidas y tan vacías de significado como un decorado de cartón-piedra visto por detrás. Cuando uno se relaciona con ellos siente una sensación de “normalidad”: nada por delante, nada por detrás, y sobre todo nada por dentro. En los contactos sociales son correctos y hasta a veces un poquitín interesantes. Pero no pasan de ahí.
Hay un grupo de MC especialmente peligrosos por su asociación con los trastornos de personalidad. Son aquellos que ya en el primer contacto nos producen un sentimiento extremo: o nos caen muy bien, o muy mal.
Cuando la reacción es muy positiva puede ocurrir que sea un caso de enamoramiento. Aún así, hay que mirarlo con lupa. Pero también puede tratarse de una personalidad alterada, con rasgos borderline, histriónicos o narcisistas, por poner los ejemplos más visibles. Estas personas suelen tener serias dificultades para establecer relaciones afectivas y necesitan un tratamiento prolongado. Van más allá de la manipulación cotidiana.
Si la reacción es muy negativa, puedes estar ante un individuo sádico, antisocial, paranoide, esquizotípico o pasivo-agresivo, y si sientes un intenso deseo de ayuda lo más probable es que te encuentres ante una persona masoquista, dependiente o fóbica.
No olvides que el tema de los trastornos de personalidad es muy complicado y por mucho que te sacrifiques por ellos no vas a hacer que se les quite, requiere tratamiento profesional. ¡No caigas en la trampa del salvador!
Algunas pistillas sobre el tema:

  • Si la otra persona se comporta de forma “excesivamente” simpática en los primeros contactos es una muestra de que está intentando agradarte a toda costa. Es normal intentar dar una buena imagen en las relaciones sociales, pero llega un momento en que el tufillo es insoportable.
  • Cuando dan ganas de llevártelos a comer a tu casa. Con lo mal que les trata la vida según te cuentan, te parece estar ante una persona que ha sufrido tanto que debes esforzarte por hacerle estar bien. Son esas personas a las que da la impresión de que nunca les ha salido nada bien, que están en este mundo por haber de todo, y que lo llevan con un “orgullo” y una resignación que parecen admirables. Es cierto que hay personas que tienen grandes problemas en esta vida, pero no los cuentan de esa forma.
  • A veces notas una intensa sensación de asco, repulsión, e incluso miedo cuando conoces a esa otra persona. La miras y piensas “pero si es todo normal, si está hablando con mis amigos, me dicen que es normal, que han tenido varias conversaciones y es como cualquiera de nosotros” pero sigues sintiendo ese temor interior.

Usuarios de su propia vida

Nota

Va a ser difícil que acepten que son ellos quienes tienen que resolver sus propios problemas.
Su inseguridad es tan grande que no pueden asumir el riesgo de equivocarse, y resuelven este problema haciendo ver a los demás que son ellos quienes tienen que esforzarse para alcanzar sus metas (las del manipulador).

Pasar. “Estoy harto, yo paso”. Y siempre hay algún inocente al lado que acaba haciéndotelo. Cuando yo estaba en la mili, a esto lo llamábamos “escaqueo”: pasábamos de hacer lo que nos correspondía y otro tenía que cargárselo. Claro que solían pillarnos y al final era peor, pero las víctimas de los manipuladores no son sargentos que han sido cocineros antes que frailes.
Los MC no asumen responsabilidades. En lugar de ello, prefieren que otros hagan las cosas por ellos. Así, van de usuarios en su propia vida. ¿Que tienen un problema? Pues llaman al fontanero, al electricista, al familiar de turno que puede arreglárselo, a… pero ellos ni se mueven. Llamar a profesionales para reparar lo que uno no puede es lo que hay que hacer, pero es que cuando uno no puede con nada…
No aceptan que son ellos quienes tienen que resolver sus propios problemas, y que no todo es tan sencillo como llamar al señor que arregla la lavadora, darle los mil duros y que te la vuelva a dejar funcionando. Las cosas de la vida privada son condenadamente más difíciles que eso.
Siempre acabamos encontrándonos con su inseguridad. Como tienen tanto miedo a equivocarse y hacer el ridículo, se mentalizan de que son los otros quienes tienen que resolver los problemas de SU vida DE ELLOS. Así, lo introducen como un precepto imprescindible en su sistema de reglas que, como ya sabemos, es “el único válido y fiable”, y que todo el mundo debe conocer por ciencia infusa desde el momento de su nacimiento.
Algunos ejemplos son:

  • Evita todo lo que pueda suponerle una cierta novedad, o riesgo de equivocarse. Suelen atreverse sin demasiados reparos a hacer todo aquello que ya es rutinario en sus vidas, o a aquello que se arregle perfectamente con dinero. Como no es precisamente infrecuente que lo ganen otros para ellos…
  • No asume responsabilidades en las decisiones que tiene que tomar conjuntamente, simplemente espera a que la otra parte actúe. Aunque la falta de paciencia es una de sus “cualidades” son capaces de aguantar hasta el infinito con tal de que sea otro el que dé la cara por ellos cuando hay que tomar una decisión.
  • Si no tiene otra escapatoria, podría incluso asumir que tiene miedo y justificarlo en base a la falta de experiencia previa en esa tarea. Después, se inhibiría y traspasaría la responsabilidad al otro quien no tendría más remedio que acabar haciéndolo.

imposible conversar

Nota

No pueden aceptar un “no” por respuesta, así que imponen su punto de vista o se callan y desplazan la conversación hacia su terreno.
De esta forma “obligan” a la otra parte a decir algo, y refuerzan la aproximación a sus objetivos.
Es muy difícil estar con una persona y no intentar establecer una comunicación, especialmente en relaciones estrechas afectivamente. Si ellos callan, el otro tiene que comunicar, si imponen cualquiera no acepta.

No conversan. Imponen o se callan. Unas veces sueltan una larga parrafada en la que te acabas perdiendo entre prolijas explicaciones y a la que al final no tienes más remedio que responder “sí” por dos razones: Porque sabes que es la única respuesta que van a admitir sin atacarte, y porque tampoco puedes admitir que hace un rato que has dejado de escucharles. En otras ocasiones, sin embargo, es imposible obtener nada de sus labios que tenga algún sentido. No salen del “tú mismo”, “como quieras”, “tú sabrás”, “no lo sé”, o incluso un silencio que indica que están esperando una respuesta, por supuesto acorde con sus metas.
La clave de la historia está en su inseguridad. Cuando se atreven a soltar la parrafada es porque están seguros de que pueden controlar la situación de tal forma que ninguna de las personas objetivo del mensaje puede negarse a aceptarlo como verdadero y válido. En cambio, cuando callan es porque están pasando y esperando a que el otro sea quien mueva ficha. De esta forma, es imposible equivocarse.
Veamos unos ejemplillos:

  • Si se plantea un tema de conversación que no les conviene, rápidamente lo cambian. Y no suele convenirles todo aquello que les afecte personalmente, porque es un terreno inseguro.
  • Se callan cuando se le plantea una elección que no sirve a sus fines. Podrían decir abiertamente “eso es perjudicial para mí”, pero se estarían comportando de forma asertiva. ¡Con el riesgo de no salirse con la suya que tiene!
  • Responden a las preguntas con una devolución: “¿Qué quieres que hagamos esta tarde?” “Lo que quieras”. Quieren peces, pero no se mojan el trasero. Como siempre hay quien se lo moje por ellos…
  • Sólo están dispuestos a hablar de lo que viene bien a sus intereses. Y cuando lo hacen no admiten réplica. Rápidamente se encierran en ese discurso en el que dejan claro que el único camino posible de la verdad es ese y si alguien les contradice se enfadarán mucho.
  • En una relación de pareja se niegan a hablar de sentimientos. Seguramente teman que averigües que no son capaces de sentir amor, sino simplemente miedo al ridículo. Yo creo que se preguntan ¿pero existe eso del amor? Y como temen que sea conocido por el resto del mundo que ellos no lo han disfrutado, prefieren considerarlo como campo minado y no entrar en el tema.

¡pobrecillos! Son víctimas

Nota

Una de las formas de enfrentarse a la inseguridad es hacerse la víctima. Al inducir compasión y pena en la otra persona intensifican su deseo de ayudar, y se colocan en la posición óptima para ser los receptores de esa ayuda.
Así, los otros resuelven sus problemas y asumen la responsabilidad de haberlo hecho en el caso de que las cosas salgan mal.

Este mundo es una pocilga, la sociedad es una mierda y estamos rodeados de miserables gorrinos que nos hacen la vida imposible con su hedor. Suena fuerte, ¿eh? Pues en el fondo es la visión del mundo que intentan imponer los MC que se hacen la víctima (un pelín exagerada, pero…)
Una de las estrategias más útiles para conseguir cooperación de otras personas es inducirles compasión, pena. Además, es una emoción pretendidamente positiva al contrario de lo que sucede con la culpa, la ira, la vergüenza o la tristeza. La otra persona ve que aquel pobrecillo efectivamente lo está pasando fatal y necesita una ayuda urgente exterior. Hay que tratar al prójimo como a uno mismo (¿dónde dice que mejor?).
Al conseguir que las otras personas se ablanden el MC consigue su objetivo: Que resuelvan sus problemas por él mismo. Les está vendiendo su visión del mundo, sus reglas, está dificultando las relaciones con el resto de potenciales avisadores de que es un aprovechado (por culpa de ellos está así), y al final se sale con la suya.
Algunas formas de hacerlo son:

  • Hacer ver que son víctimas injustas de una sociedad injusta y de una familia y grupo de amigos injustos. Como dice un compañero, “te dan ganas de llevártelo a casa y darle de comer”. De su discurso se desprende que están rodeados de miserables que sólo piensan en su propio beneficio, que sólo se acuerdan de ellos cuando les necesitan y nada más. (proyectan en los demás sus miserias).
  • Se quejan de que todo el mundo se aprovecha de ellos. Quejarse es la actitud de víctima por excelencia. Las víctimas de verdad no pueden quejarse, están demasiado ocupadas curándose las heridas. Además, que todo el mundo se aprovecha de ellos es verdad en cierta medida: El tendero porque recibe dinero a cambio del pan, el quiosquero porque lo recibe al venderle el periódico, la vecina porque le deja una cucharada de aceite…
  • A las parejas suelen tenerlas fritas. Empiezan a recordar los novios o novias que tuvieron antes, y lo bien que habrían vivido con ellos. Dinero, poder, sexo, unos suegros como deben ser y no como los que tiene… Definitivamente no sé qué pasa, pero la inmensa mayoría de los MC han renunciado a maravillosas relaciones de pareja para quedarse con el peor de todos, o al menos eso dicen. Un duro sacrificio.

Sus recursos

Nota

Recursos de los manipuladores y estrategias para llevar a la práctica la manipulación son prácticamente lo mismo.
Proyectar sus aspectos negativos, criticar, difamar, enfadarse o ignorar, y eludir todo tipo de responsabilidades.
Como veis, nada nuevo.

No hace falta ser muy inteligente para convertirse en manipulador. Niños de año y medio ya son capaces de emplear las técnicas básicas, y hacia los siete años la inmensa mayoría posee el repertorio completo.
Cuando comenzábamos a hablar de la manipulación, planteamos que sólo necesitaban tres formas para hacerlo: Amenazar, criticar o pasar. Estas tres formas se relacionaban con las tácticas de comportamiento no asertiva: La agresividad, activa y pasiva, y la pasividad.
En las páginas anteriores nos hemos centrado en lo más visible de la manipulación: Cómo emplean las estrategias de comunicación para aplicar esas tres formas de manipular. Ahora, vamos a ver una serie de estrategias intermedias entre las tácticas no asertivas de comportamiento y la comunicación.
Las estrategias son de pocas clases, con distintos nombres y similares mecanismos de acción: Proyectar sus aspectos negativos, criticar, enfadarse o ignorar, y eludir todo tipo de responsabilidades.
Los medios que emplean para esto son:

  • El lenguaje implicacional: Traspasar la responsabilidad. Ya hemos visto algunos ejemplos de cómo se expresan haciendo que sean los demás quienes asumen la responsabilidad por ellos. A esto lo he llamado “lenguaje implicacional”.
  • “Tú mismo”. También se puede traspasar la responsabilidad inhibiéndose, dejando claro que es la otra parte quien tiene que actuar.
  • “Nunca” tienen nada que perder. Al no arriesgar en la relación, el que pierde siempre es el otro. Sí que tienen algo que perder: El esclavo.
  • La proyección: Atribuir a los otros sus características, intenciones, deseos… negativos.
  • Ignorarte. Una forma cruel de maltrato psíquico, en el que te minimizan hasta el máximo.
  • Enfadarse. Una de las técnicas más efectivas para hacer sentir culpa. Y de sentirse culpable a actuar de la forma deseada por el culpabilizador…
  • Son los amos de la realidad. Sólo su punto de vista es el correcto. Ya vimos qué hábiles son para definir las reglas.
  • La difamación: Contar historias negativas sobre la persona-objetivo.

Sus puntos débiles

Sugerencia

Aunque parecen fuertes y poderosos, son como un decorado de cartón piedra.
Sus puntos débiles son:

  • Su historia de aprendizaje deficitaria con malos tratos o abandono.
  • Muy inseguros y con baja autoestima, aunque lo ocultan.
  • Temor a la evaluación social.
  • Tienen una historia de aprendizaje deficitaria: Ellos o sus padres pueden haber sufrido malos tratos físicos, psíquicos o abandono precoz, sea físico o emocional. Tal vez perdieron a la madre demasiado pronto (o esto sucedió en dos generaciones anteriores), o quizás uno de sus padres tenía un trastorno grave de personalidad, o sufrieron otras experiencias traumáticas. Puede que simplemente fuesen ese hijo o hija al que sus padres nunca hicieron demasiado caso, o a quien cargaron con responsabilidades antes de tiempo.
    Cuando intentas hablar de emociones con ellos tienes una sensación como “de vacío”. Aunque socialmente parezcan encantadores, o por lo menos educados, si los sacas de los tópicos no saben hablar de sentimientos positivos, porque en su infancia, o bien no hubo nadie que pudiera enseñarles, o lo único que pudieron adquirir fue miedo, un miedo visceral y atroz que les consume por dentro. Por supuesto, lo negarán y proyectarán.
    No es que no hayan tenido historia de aprendizaje: La vida pasa por igual para todos. Lo que sucede es que nadie les ha enseñado valores como la tolerancia, el respeto al otro o el amor no comercial.
  • Les falta confianza en ellos mismos. Aparentan una autoestima de la que carecen. Son personas muy inseguras. Se sienten incómodos en todo tipo de relaciones, así que proyectan en los otros esa inseguridad y la compensan intentando hacer ver que sólo ellos son los que tienen la verdad.
    Muestran intolerancia, dogmatismo, crítica destructiva e incluso agresividad física y verbal cuando su posición parece verse amenazada. Y también un deseo casi compulsivo de enterarse de todo para que la situación no se les escape de su control.
  • Sienten miedo ante la evaluación social. Necesitan dar una buena imagen. La inseguridad les lleva a ser muy temerosos en sus relaciones sociales. Aunque aparenten todo lo contrario, tienen un miedo atroz a la evaluación y se ponen nerviosísimos cuando se encuentran en un medio social amplio.
    Temen al ridículo como a la peste, y cambian por completo cuando están rodeados de otras personas, al menos al principio. Después evitan activamente estas situaciones, y para justificarse se cabrean por cualquier cosa cuando se encuentran en una de ellas y juran no volver más, o bien vuelven a utilizar su proyección favorita y están constantemente criticando los errores que cometen sus personas significativas.

Capítulo 3. SUPERVIVENCIA

Una vez que sabemos qué es la manipulación, quiénes son los manipuladores cotidianos y cómo se comportan, lo que nos queda es aprender cómo hacerles frente.
Para afrontar las relaciones con los manipuladores cotidianos hay que seguir unas pautas que podemos sintetizar de esta forma:

  • Conocer los propios puntos débiles y reforzarlos. Las carencias del manipulador están en unos puntos. Las del manipulado en otros. ¿Cuáles?
  • Tomar la decisión de modificar la relación, a sabiendas de que va a suponer un esfuerzo considerable.
  • Mantener abierto el canal de la comunicación: Que no te cuelguen el teléfono.
  • Aprender a ser asertivos, tanto mediante técnicas de buena fe como defensivas.
  • Plantearse la supervivencia a la agresividad, sea activa o pasiva, como el mayor problema.
  • Recurrir a todas las posibilidades que permita el sistema legal para enfrentarse a la agresión.
  • No empeñarse en intentar cambiarles. Son así, y tendrán que convivir con su inseguridad. No hay que ser salvador de nadie, sólo compañero.
  • Tener siempre presente la posibilidad de romper la relación, y ejercer ese derecho en el caso en que sea necesario.

Tus puntos débiles

Nota

Antes de enfrentarte a ellos tienes que tapar tus puntos débiles, aquellas vulnerabilidades de las que se aprovechan para dominarte.
Básicamente son:

  • Baja autoestima.
  • Ser tan manipulador como ellos: Inseguridad, carencias afectivas, ansiedad ante la evaluación social…
  • Miedo: A pérdidas emocionales y físicas.

Aunque cualquiera puede ser víctima de manipulación, hay personas más proclives a ello. Para sobrevivir a los manipuladores, es útil detectar el punto débil que les ha permitido apoderarse del control sobre la vida de la otra persona en una o varias de las áreas importantes.
Los puntos débiles suelen estar relacionados con la baja autoestima, la necesidad de aprobación, y el miedo a la posibilidad de perder el contacto con la otra persona, los hijos o los bienes comunes.
Hay que prestar especial atención a:

  • LA AUTOESTIMA: Si te valoras en base al juicio de los demás, tienes tendencia a centrar la evaluación de tus acciones en los puntos negativos o te quieres poco, es probable que seas un objetivo fácil.
  • LOS RASGOS TÍPICOS DE LOS MANIPULADORES: A menudo las relaciones humanas son una batalla campal entre dos personas por el control. La presencia en el presunto manipulado de carencias afectivas, preocupación excesiva por la opinión de otras personas en relación a sus actos, baja autoestima, proyección o actitud agresiva son también puntos clave.
  • EL MIEDO A LA PÉRDIDA: Los manipuladores cotidianos establecen relaciones en las que arriesgan poco. Normalmente es la otra persona quien soporta el peso del vínculo, tanto en términos afectivos como económicos. De esta forma se sitúan en una posición de poder, al tener menos que perder que la otra parte ante la ruptura de la relación. Es casi seguro que el manipulado tenga miedo a la ruptura por todo lo que ha arriesgado en el proceso.

Basta con una de estas características para ser un manipulado en potencia. Y, ¿quién no está en una de las tres situaciones? Cuando das con una persona que quiere salirse con la suya a toda costa porque es la única forma de resolver su inseguridad, aunque tengas una autoestima normal te la irá minando hasta que caigas; aunque no emplees estrategias de manipulación te irán imponiendo su estilo de comunicación hasta que sólo sepas hablar mediante indirectas, “comentarios inocentes” y sugerencias. Y prácticamente todas las relaciones que establecen son asimétricas en cuanto al reparto de cargas. Cualquiera es, o puede ser, manipulador o manipulado.

Enfrentarse a las debilidades

Nota

¿Qué hacer para fortalecer tus puntos débiles de tal forma que sea difícil o imposible utilizarlos para aprovecharse de ti?

  • Puedes necesitar ayuda profesional.
  • Autoestima: ¿Estás seguro?
  • Manipulación: ¿Por qué salirme siempre con la mía?
  • Pérdida: Aceptación.

Antes de resolver los problemas interpersonales hay que abordar los intrapersonales. Los manipuladores se han aprovechado durante mucho tiempo de los puntos débiles de sus víctimas y sus ataques van a incidir en ellos cuando encuentren resistencia. Por eso es importante reducir al máximo esos puntos.
A veces es imposible hacerlo por uno mismo y hay que recurrir a ayuda profesional. En muchas ocasiones no es necesaria una psicoterapia amplia, puede bastar con unas pocas sesiones con objetivos específicos. Y el apoyo del profesional en muchas ocasiones es un punto favorecedor para afrontar los ataques posteriores del manipulador. Además, es muy importante detectar la presencia de trastornos de personalidad o patologías como la esquizofrenia o trastornos del estado de ánimo.
Si lo intentas por ti mismo, comienza por deshacerte de la autovaloración negativa. Tú no eres ni bueno ni malo. En todo caso, lo son tus acciones. No eres una persona exitosa o fracasada, haces cosas que salen mejor o peor, no puedes ser juzgado como persona ni por un juez, aunque sí algunas de tus acciones. Aciertas y te equivocas como cualquier otro, incluido tu manipulador.
Suele ser útil que anotes todas las cosas que van en contra de esa autovaloración que te está causando problemas. Esto te ayudará a convencerte de que eres como cualquier otra persona. Y no dejes de buscar ayuda profesional si no lo consigues por ti mismo.
Si te percibes como una persona manipuladora recuerda que no lo eres. Sólo empleas técnicas para salirte siempre con la tuya. Pregúntate ¿por qué? ¿estoy con esa persona por amor o sólo para que me mantenga física o emocionalmente? ¿Soy compañero, acompañante o esclavo? Dejar de comportarse manipuladoramente requiere un punto de madurez personal, aprender que amar no es exigir sino respetar a la otra persona tal y como es, y comprender que sois compañeros en un camino que no se sabe hasta dónde llegará.
Si tu punto débil es el miedo a la pérdida tendrás que preguntarte si temes al abandono emocional o a que te quiten todo aquello que diste más que la otra parte en la relación. En el primer caso se trata de un problema de aceptación; en el segundo, de darse cuenta de que eso es el fruto de errores pasados cuyas consecuencias hay que asumir y de una configuración injusta y parcial del medio social, hoy por hoy inmodificable.

Manos a la obra

Nota

Después de resolver tus problemas intrapersonales le toca el turno a los interpersonales.
Objetivo: Reequilibrio del poder en la relación, de tal forma que el reparto de cargas sea equitativo. Esto hace desaparecer la necesidad de manipulación.
Problema: Tienen demasiadas razones para no querer bajarse del burro.

Una vez controlados los problemas interpersonales que llevan a ser víctima fácil de los manipuladores hay que renegociar la relación de tal forma que las cargas sean similares para uno y para otro y el reparto de poder sea equitativo de tal forma que las decisiones se tomen por un consenso en el que es fundamental el punto de vista de ambos miembros.
Enfrentarse a una persona que se ha colocado en una situación cómoda en la que ostenta la mayor parte de poder en la relación, realiza las tareas menos peligrosas y consigue que los demás resuelvan sus problemas al mismo tiempo que se ha apoderado del control de todo lo que puede suponer autonomía para la otra parte, es un proceso difícil por varias razones:

  • El manipulador tiene la sartén por el mango. Haga lo que haga la otra parte siempre va a ir en su beneficio.
  • No permite comunicar o negociar sobre su posición de poder. Las únicas interacciones no prohibidas en la relación son las relativas a los incrementos de dominio por su parte.
  • Emplea una comunicación muy indirecta, con lo que resulta difícil poder plantear una estrategia asertiva o de negociación en el caso de que se aviniese a hablar (usualmente esto sólo sucede en presencia de terceros).
  • No tiene ningún problema en utilizar estrategias de chantaje emocional, acoso emocional o incluso violencia física o verbal en el caso de que vea cuestionada su posición de poder.
  • Busca los puntos débiles de la otra persona (que conoce a la perfección) y aunque se encuentren reforzados intenta entrar por allí.
  • Ha desacreditado socialmente a la otra persona, de tal forma que es difícil que pueda conseguir apoyos exteriores.

Hablar o no hablar

Nota

Cuando ven amenazada su posición de poder “cuelgan el teléfono”: No permiten mantener comunicación con la parte dominada. Puedes…

  • Sacar el tema delante de terceros.
  • Ir soltando “pequeños comentarios” como hacen ellos.
  • Contar una parábola.
  • Abordarlo en una de las escasas situaciones en las que el manipulado tiene poder.

Hay pocas cosas más desagradables que finalizar una conversación telefónica sin despedirse. Cuando te cuelgan el teléfono en medio de una conversación porque la otra persona no quiere escuchar lo que le vas a decir es difícil que no te sientas fatal.
Aunque colgar el teléfono (no dejar hablar a la otra persona) es más una técnica de chantaje emocional que de manipulación, es lo primero que utilizan los manipuladores cotidianos cuando ven que se va a cuestionar su forma de poder o van a tener que enfrentarse a algo nuevo. Si las cosas se les complican suelen combinarlo con el enfado, que actúa como poderoso inductor de culpa en la otra persona, o también como generador de agresividad que les serviría para hacerse aún más la víctima. Pero aquí ya salimos de pleno de la manipulación para entrar en el terreno del chantaje.
Si quieres empezar a resolver tus problemas con tus manipuladores cotidianos tendrás que luchar por tener una relación equitativa, tanto si te hablan o te escuchan como si no. Lo más funcional es lograrlo mediante un proceso de negociación que a veces puede ser tan encubierta e indirecta como la misma comunicación que ellos utilizan.
No hay trucos para conseguir que se avengan a conversar en la intimidad. Algunas pequeñas estratagemas para conseguir que no te cuelguen el teléfono son:

  • Plantear el tema conflictivo cuando se encuentre delante una tercera persona. Pero ten cuidado: Las madres suelen apoyar a sus hijos por muy miserables que sean.
  • Dejarle que plantee otra conversación de las suyas, con sus sugerencias sobre lo que hay que comprar, lo mala que es tu madre o lo bien que hace las cosas, y expresar algún comentario indirecto (ahora uno, en dos minutos otro…) sobre el tema que tú quieres tratar.
  • Recurrir al empleo de parábolas. Cuentan en la Biblia que Jesucristo contaba pequeñas historias para ejemplificar sus enseñanzas, y que de esta forma quedaban mejor grabadas en las personas que le escuchaban. Tal vez no puedas hablar de lo que te ha hecho, pero sí de lo que le ha sucedido a tu vecina, a su madre, a tu cuñado, a… Cuando yo he utilizado esta técnica, lo he hecho inventando contenidos con personajes reales. Seguramente no se den por aludidos, pero tiene su utilidad.
  • Abordarlo en una situación en la que tú tienes el poder. Por ejemplo, mientras conduces y ellos van sentados cómodamente de pasajeros en el asiento delantero derecho. En ese momento no pueden utilizar el chantaje porque afectaría a la capacidad de concentración del chófer y tener un accidente, y no existe la posibilidad de escapar del coche en marcha ni ponerse a conducir porque se le caerían los anillos. En una situación así pierden buena parte de sus privilegios.

Asertividad de buena fe

Nota

tentos de afrontamiento pasan por recuperar el respeto hacia la persona del manipulador que se había perdido en la relación. Una vez superados los puntos débiles interiores, toca enfrentarse a los exteriores.
Esto se hace mediante técnicas asertivas: Si no cuelgan el teléfono, basadas en la negociación y expresión de los propios sentimientos para que el manipulador tome conciencia del efecto que su conducta produce en sus “seres queridos”.

El afrontamiento de los problemas con los manipuladores tiene que hacerse siendo asertivos: Luchando por defender los propios derechos sin vulnerar los de la otra persona. Cuando no cuelgan el teléfono y permiten la comunicación directa es posible intentar un proceso de negociación que lleve a un compromiso viable. Cuando cuelgan el teléfono y la comunicación se vuelve imposible, se pueden emplear las técnicas asertivas “defensivas”, que son las que permiten mantener la integridad ante los ataques de la parte manipuladora.
¿Por qué no siempre se obtiene éxito con las técnicas asertivas?

  • Pueden estar en una situación de poder. Si van subidos en el burro no van a tener ninguna prisa por bajarse.
  • Que generen tanto miedo que cuando se ponen “en plan” bloqueen a la otra parte que traga con tal de no sufrir sus amenazas o su ira.
  • Que sean más que simples manipuladores y entren en la categoría de “trastornos de la personalidad” del DSM-IV.
  • Los “cuelgues de teléfono”. Que no dejen que la otra parte comunique.

Veamos cuáles son las técnicas asertivas DE BUENA FE:

INTENTAR LLEGAR A UN COMPROMISO VIABLE

Aunque con los manipuladores suele ser muy raro, en ocasiones se llega a una situación en la que tan legítimos son los derechos de la otra parte como los tuyos. En este caso, habrá que negociar hasta llegar a una solución que sirva a las dos partes. Se trata de ganar de un lado y perder de otro. Eso sí, sin vulnerar el respeto que sientes por ti mismo.

ESCUCHAR LA INFORMACIÓN QUE DAN SOBRE ELLOS MISMOS

Uno de sus puntos débiles es la falta de confianza en sí mismos, y la necesidad de aceptación por parte de las otras personas. Si atiendes a todo aquello que no supone intento de aprovecharse sino revelación sobre ellos mismos, es más probable que se sientan comprendidos y presionen menos para salirse con la suya. Además, podrás mantener conversaciones sin entrar en colisión por objetivos diferentes.

INFORMARLES SOBRE CÓMO TE SIENTES ANTE SUS ATAQUES

Aunque en ocasiones pueda suponer darles una cierta ventaja, informarles de que te están haciendo daño sin culpabilizarles les confronta con su propia estupidez. Es como decirles “no quiero ser como tú, prefiero respetar a las otras personas”. Tal vez se pongan todavía más agresivos o aparenten crecerse, pero es posible que percibas cómo algo se tambalea en su interior.

Asertividad defensiva

Nota

Aunque no te dejen hablar, siempre vas a tener una oportunidad de demostrarles que ya no estás dispuesto a dejar que te pisen.
No pueden pasarse la vida sin criticarte a ti o a tus seres queridos. Esperan atemorizarte al hacerlo y salir reforzados en su creencia de que siguen teniendo el poder en la relación.
¡Pero no saben que ya conoces las técnicas asertivas defensivas! Poco a poco irás dominándolas y así conseguirás sobrevivir (aunque habrás pasado un poco de miedo…)

PERSEVERANCIA: EL DISCO RAYADO

¿A que te das por vencido cuando te imponen algo? ¿A que eres incapaz de decirles que no aun cuando ves que lo que están haciendo es injusto contigo?
Un viejo truco: Repetir una y otra vez lo que quieres, sin enojarte, irritarte, ni levantar la voz. ¡Y sin dar explicaciones o excusas, que te culpabilizarían! No debes temer acabar sonando como un viejo vinilo rayado. De esta forma les das a entender que no estás dispuesto a dejar que te pisen, y al mismo tiempo impides que cambien el tema de conversación para llevarte a su terreno.

LA RAZÓN PARA LOS TONTOS: EL BANCO DE NIEBLA

Esperan que te defiendas para poder atacarte más y más. Te critican injustamente para que te justifiques, con lo que implícitamente les estás dando la razón (el que se pica ajos come), o para que les respondas con otra crítica y les des pie a ponerte de vuelta y media.
Ni te defiendas ni contracritiques. Simplemente, escucha lo que te dicen, reconoce que pueden tener razón, no niegues lo innegable y expón tu punto de vista. Puede parecer que estás bajándote los pantalones y que tragas con todo, pero es otra forma de confrontarles con su propia estupidez. Cuando no reaccionas de la forma que esperan es fácil que se desinflen tras insistir un poco en lo mismo.
Esto es lo que David Burns llama la “técnica desarmante”. Primero, le dices que tiene (o puede tener) razón en lo que nos dice, pero piensas de otra manera que le expones inmediatamente. Así, le comunicas que efectivamente has escuchado su mensaje pero que no estás dispuesto a renunciar a tus derechos porque a ellos les parezca que tienes que ser su esclavo.

CUANDO TE PILLAN EN UNA METEDURA DE PATA: LA ASERCIÓN NEGATIVA

¿Y si “realmente” has hecho algo mal? ¿Si has vulnerado los derechos de otra persona (sin darte cuenta, porque si ha sido deliberadamente será que nos hemos pasado al otro bando) y ellos se dan cuenta o son las víctimas? ¡Menuda te espera!
Ellos no asumen los errores: los proyectan en los demás. Si además encuentran que el otro ha cometido un fallo, les pones en su situación favorita: criticar, criticar y criticar. ¿Qué hacer cuando no hay escapatoria? Pues lo que ellos nunca harían.
Reconoce el error e incluso criticate a ti mismo. “¡Qué increíble error por mi parte!” Al mismo tiempo, tendrás que hacerle ver con tu actitud que el mundo no se acaba porque te hayan ganado la etapa en la misma línea de meta o seas el que menos vende en la tienda.

BUSCAR EL ÁREA DE CONFLICTO: LA INTERROGACIÓN NEGATIVA

Al igual que no debes tener reparos en reconocer que te confundes un montón de veces a la semana, tampoco debes tenerlo para explorar más profundamente el conflicto con esa persona. Así, cuando te critica le puedes pedir aclaraciones, como diciendo “vamos a ver qué es lo que no te gusta de mi comportamiento” mientras sigues asumiendo que el mundo no se acaba porque no le guste lo que haces.

Ante la agresión activa

Nota

Cuando una persona emplea la agresión activa es porque se ve tan indefensa que no puede salir de otra forma (el toro en la plaza) o porque es tan evidente que no tiene razón en su demanda que nadie le haría caso de otra forma.
La agresión activa puede ser psíquica (chantaje emocional, acoso) o física (violencia).
Las estrategias de afrontamiento pasan por capear el chaparrón de una forma asertiva (si no eres capaz de romper la relación).

De entre los tres tipos de comportamiento no asertivos, el agresivo puro es el más peligroso por el evidente riesgo de daño físico. Son personas que constantemente amenazan con la agresión, el abandono, o incluso hacerse daño a ellos mismos si no se hace lo que quieren.

MANEJO DE AGRESIONES Y AMENAZAS

  • Si sufres agresiones físicas denúncialo ante la autoridad competente. Aunque no sirva para nada le haces ver que no te vas a quedar con los brazos cruzados. Es posible que después repita las agresiones. Tendrás que repetir la denuncia y dormir con un ojo abierto, pero total… ya lo haces ahora.
  • Ante las amenazas, emplea técnicas asertivas. La mejor, el banco de niebla. También son útiles, según momento, la interrogación negativa y la auto-revelación.
  • Si tienes mucha confianza en ti mismo puedes probar a responderles de forma verbalmente agresiva (¡sólo en una o dos ocasiones!). La mayoría de las veces son sujetos que se crecen porque la otra parte no se defiende. Pero tienes que tener la absoluta seguridad de que puedes controlar la situación, porque las agresiones pueden incrementarse en un principio, o hacerte aparecer como el atacante.

TU COMUNICACIÓN

  • No llevarles la contraria directamente, ni criticarles. Son muy útiles la aserción negativa y la interrogación negativa. Si es un cliente o alguien con quien no vas a tener demasiada relación posterior aguanta el chaparrón empleando el banco de niebla y deja que se marche. Si en vez de ser asertivo te callas, asumirán que han ganado.
  • No les digas lo que tienen que hacer. Son tan inseguros que cualquier comentario sobre su comportamiento lo van a percibir como una crítica y se van a poner en el disparadero. Escúchales y deja que asuman las consecuencias de sus acciones.

TU POSTURA PERSONAL

  • Analiza sus comentarios. ¿Son ciertos o no? Lo más probable es que sean mentiras, o partes tomadas por el todo y sacadas de contexto. Y si son ciertos, ¿hay que ponerse así para resolverlo? A veces, es útil pensar que Son tan irracionales que sólo saben conseguir lo que se proponen a base de gritar, insultar, amenazar o pegar y lo más probable es que sólo sepan decir tonterías con apariencia lógica.
  • Si tienes una relación rompible con ellos, no te cortes: Corta. No van a cambiar. Bueno, tal vez sí: a peor. Si no puedes cortar, reconsidera la posibilidad no vaya a ser que te hayas equivocado.
  • Ten resignación cristiana: Si no rompiste con ellos en su momento, no dudes que vas a tener el infierno en vida. Disfruta lo que puedas con quien puedas, y no te preocupe pecar (en aquello que no vulnere los derechos de otros) que ya bastante penitencia vas a llevar acumulada en tus años de existencia.
  • Como te va a matar a palos o a disgustos, ten preparada una especie de carta, cinta de vídeo o testamento en el que se detalle por qué te marchas antes de tiempo. Recuerda que la última voluntad de una persona va a ser creíble para todo el mundo. Somételes al mayor de los ridículos cuando ya no puedan hacerte nada.

Ante la agresión pasiva

Nota

La agresión pasiva es una modalidad sibilina y a veces casi imperceptible de manipulación. Son personas que no se atreven a atacar de una forma directa, y entonces recurren a los subterfugios.
Agresión pasiva se asocia a manipulación y chantaje emocional, y muchas veces también a violencia, pero en el otro sentido. A veces, las conductas violentas son una respuesta “habitual” ante situaciones sostenidas de agresión pasiva.
El afrontamiento pasa por ser asertivos (si no puedes romper, naturalmente).

La agresión pasiva se produce sin violencia visible, pero muchas veces es tanto o más dañina que la activa. Y más si pensamos que muchas veces ambas van combinadas. ¿Qué hacer? Básicamente se trata de ser asertivos y resistir la tensión en forma de chantaje emocional que te van a producir.

MANEJO DE AGRESIONES Y AMENAZAS

  • Emplea las técnicas asertivas, según sea la forma de actuar de la parte manipuladora. Si es agresiva, las defensivas y si pasiva, las de buena fe.
  • No te des por aludido si no hay una amenaza directa. Es la mejor forma de que se vean obligados a plantear una petición también directa.

TU COMUNICACIÓN

  • Cuando empleen frases como “tú mismo”, “como quieras” u otras que realmente tienen la intención de que hagas lo que ellos quieren, hazles caso. Interprétalas literalmente y haz lo que tú quieres.
  • Atiéndeles cuando se comportan de una forma civilizada, deshazte en elogios cuando sean capaces de negociar para llegar a un compromiso viable que beneficie a las dos partes…
  • Aprovecha las raras ocasiones en que parecen normales y comprensivos para contarles historias sobre individuos que conoces (reales o imaginarios) de las que se pueda extraer una moraleja sobre vuestra relación. Puede que se den cuenta de que se están pasando, aunque más tarde lo utilicen como argumento para atacarte.
  • Cuidado con las contracríticas: Es mejor que trates el tema de una forma aversiva, que contraatacar. ya que pueden desmoralizarse (ojo, que pueden amenazar hasta con suicidarse) o que cambiar el tema y crecerse. Debes estar preparado para las dos cosas, y saber que si se suicidan no ha sido culpa tuya y lo otro… bueno, pues una más.

TU POSTURA PERSONAL

  • Reza para que no les dé por denunciarte por malos tratos físicos, psíquicos o de pensamiento, que estos son capaces de todo por conseguir dinero. De todo lo que puedas, guarda los justificantes (hasta de la ORA del coche), que nunca sabes qué defensa vas a tener que emplear.
  • Ten fe en la asertividad. No para ellos, sino para ti. Si eres asertivo, es milagrosamente posible que sigas creyendo en ti mismo a pesar de todas aquellas críticas que escupan por la boca.
  • Si no quieren hablar contigo, no te preocupes. En lo que no hablan no critican ni proyectan nada.
  • No te creas lo que dicen. Aunque parece creíble, cometen con mucha frecuencia el error de tomar una parte por el todo, y lo aprovechan en su propio beneficio. Es casi imposible que seas tan mala persona como te quieren hacer creer.
  • Si tienes una relación rompible con ellos, no te cortes: Corta. Es poco probable que cambien a mejor. Te van a poner verde, te harán aparecer como el malo de la película y si tienes vínculos contractuales con ellos te sacarán hasta la última peseta, pero vale más pobre que amargado de por vida. Si no puedes cortar, reconsidera la posibilidad no vaya a ser que te hayas equivocado. Y prepara las espaldas, porque van a convencer hasta a tu madre de que has sido un miserable aprovechado.
  • Disfruta lo que puedas con quien puedas, y no te preocupe pecar (en aquello que no vulnere los derechos de otros) que ya bastante penitencia vas a llevar acumulada en tus años de existencia.
  • Como te va a matar a palos o a disgustos, ten preparada una especie de carta, cinta de vídeo o testamento en el que se detalle por qué te marchas antes de tiempo. Recuerda que la última voluntad de una persona va a ser creíble para todo el mundo. Somételes al mayor de los ridículos cuando ya no puedan hacerte nada.


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s