completando el puzle

en este mes de enero de 2012 he  recibido una  sorpresa con la que siempre había soñado.recuperar el contacto con  una hermana que había perdido  cuando ella contaba con dos años  de edad. por causas ajenas a mi ya que yo tenia todos los preparativos hechos para traérmela a mi casa.  junto con mi hermano de 12 años , como así fue .el caso es que nuestra madre mujer dulce y buena donde las hubiese.al saber los planes que tenia para mis hermanos la dio en adopción.un buen día fui a buscarla como de costumbre para traérmela el fin de semana y ya no estaba me dijeron que no volviese  no me dieron ninguna explicación.  mi hermano nunca me perdono el que la perdiese  pusimos el caso en manos de abogados pero todo fue inútil ella estaba en su derecho de hacer con su hija  lo que mas le conviniese y esto fue un golpe muy duro para nosotros y el distanciamiento definitivo por parte de mi hermano.
a pesar de que hemos sido sus auténticos padres para lo bueno y para lo malo.
ese dolor siempre ha estado presente en nuestra familia.
llegue a pensar que cuando nuestra madre muriese nos reuniríamos y  hablaríamos mi hermano y yo.  pero las cosas nunca son como  pensamos.murió prematuramente hace dos años  con 58 años.
y como siempre me hice cargo de todo entierro gastos. consolar a su nueva familia que el servicio fuese correcto. me falta ponerle la lapida la economía en estos momentos no acompaña.pero cuando mejore lo haré.
avise a mi hermano de  que había fallecido.y no apareció nunca  ni tan siquiera me llamo.para preguntarme si necesitaba algo.tuve que recopilar todos los datos necesarios para enterrarla pues no tenia dni.
mi hipótesis descabellada lo se fue que no me perdonaba el haberla enterrado como así  me lo ha confirmado el mismo esta semana.
según el  ella no lo merecía….
a lo que iba que me voy del hilo.  el miércoles me toca el timbre después de dos años de verme por la calle y ni tan siquiera saludarme.y me dice tu te acuerdas de maría la pequeña? pues a aparecido y quiere conocerte tu quieres verla?si le conteste sin dudar pensé que podría ser bueno para el recuperar la relación con nuestra hermana y que quizás eso suavizase el dolor que el sentía hacia nuestra madre  y la verdad es que siempre he tenido una espina clavada en el corazón a raíz de ese suceso, hable con ella por teléfono quiero conocerte  tu quieres si le conteste nunca he dejado de pensar en ti…en una hora estoy hay.ok
quedemos y fue muy emocionante.
preguntas que nos hizo.
por que somos rubios?tu tienes el pelo rizado? yo me lo plancho….
era buena persona nuestra madre?
me queria?
por que me llamo maría?
tu que pensaste cuando me adoptaron? pues ella conocía toda la historia.
sufriste cuando me adoptaron?
 tu me querías?
yo veía a mi hermano retorcerse en la silla. con cada pregunta.
pero lo mejor fue el momento en que nos dijo
a mi esto en realidad no me importa nada pues yo tengo una vida maravillosa unos padres que me adoran. y nos los cambio por nada pero sentía curiosidad por saber como erais y que pensabais.
en ese momento pensé nuestra madre estaría orgullosa de ti lastima que allá muerto sin haberte conocido.también sentí pena por tus padres adoptivos por que en ese breve encuentro me recordaste tanto a ella. ojala me equivoque.
pero sobre todo deseo que mi hermano entierre tu recuerdo y deje el luto que ha llevado por ti durante veintidós años y pueda vivir su vida sin el  recuerdo doloroso del pasado.
fuente:amatista 
 
VIVIR EN TI | Individuos nocivos para la salud

Atención, ¿personas tóxicas?

[foto de la noticia]
  • La gente tóxica tiende a agigantar los errores de los demás y reducir sus logros
  • A una sociedad malhumorada y tóxica le cuesta asimilar estímulos negativos

Con el nuevo año vienen los buenos propósitos y uno de ellos suele ser desintoxicarnos de los excesos cometidos en las fiestas navideñas. Pero el cuerpo no sólo puede saturarse de alimentos poco saludables, también la psique puede ser poco a poco envenenada, casi sin darnos cuenta, si estamos expuestos a lo que se conoce como personas ‘tóxicas’.
El psicólogo argentino Bernardo Stamateas da algunas pistas para identificarlas en su libro ‘Gente tóxica’, que ya va por su 12º edición. Según el autor, estos individuos en un principio fingen ser tus amigos y son aparentemente inofensivos. Suelen utilizar sutiles bromas e ironías para minar lentamente tu motivación. Tratan de reducir tu estima y tu valor para que sus figuras aumenten: “Sólo si tu disminuyes él o ella podrá crecer”. Por regla general, agigantan tus errores y reducen al máximo tus logros o difunden rumores para acabar con tu reputación. Persiguen un objetivo: conseguir poder y control sobre todo y todos. Son esas personas que piensan que sólo ellos tienen razón y que sólo ellos saben cómo han de hacerse las cosas.

“La gente tóxica potencia nuestras debilidades y nos llena de frustraciones”

Bernardo Stamateas, psicólogo y autor del libro ‘Gente Tóxica’

Si esta definición le recuerda a alguien es que ha estado en contacto con un persona tóxica. Al igual que los agentes peligrosos, este tipo de individuos son altamente nocivos ya que, según Stamateas, pueden destruir la confianza en uno mismo, alejarnos de nuestros objetivos y hasta arruinar nuestra vida.
“Las personas tóxicas potencian nuestras debilidades, nos llenan de cargas y frustraciones. No des crédito a ninguna palabra ni sugerencia que provenga de los tóxicos. No te amarres a quienes no se alegran de tus éxitos”, explica Stamateas en ‘Gente tóxica’.
Stamateas asegura que se puede y se debe evitar que este tipo de personas tomen el control de nuestras vidas. Primero, identificándolas, y segundo, reforzando la autoestima y adquiriendo estrategias para no caer en sus redes. Pero cuando la situación compromete la salud o la estabilidad emocional, los terapeutas aconsejan alejarse de esas personas o ambientes para evitar convertirnos en uno de ellos.

Un proceso químico

Pero, ¿hay gente 100% tóxica? Para el psicólogo clínico y consultor Juan Cruz, el problema no es tan sencillo. En su opinión, no existen personas tóxicas sino situaciones tóxicas. “En ocasiones son las emociones, como el miedo o la angustia, las que hacen reaccionar al individuo de manera muy negativa”, explica.

Ttodos podemos ser ‘venenosos’ en algún momento, sostiene el psicólogo Juan Cruz

Cruz apunta que el bombardeo de informaciones negativas sobre la crisis económica está envenenado a la sociedad y elevando la toxicidad del ambiente. A su juicio, el exceso de estímulos negativos está modificando los estados emocionales de las personas y, por tanto, alterando su bioquímica cerebral al producir más adrenalina y cortisol a causa del estrés. “Se generan situaciones de miedo, frustración, ansiedad y en definitiva, un cuadro de estrés que intoxican a la personas a nivel emocional, bioquímico y físico”, explica.
De hecho, el neurobiólogo Jorge Colombo, investigador del Conicet, describe este fenómeno que ha bautizado como ‘toxicidad social’ y que está provocado por el predominio de una sociedad malhumorada, que no puede asimilar ni contrarrestar tantos estímulos negativos.
Cruz no comparte con Stamateas la distinción entre ‘tóxicos’ e ‘inocuos’, porque sostiene que todos podemos ser ‘venenosos’ en algún momento de nuestra vida y que, además, y lo que es más importante, se puede salir de una situación tóxica. “La neuroplasticidad del cerebro permite crear nuevas conexiones neuronales que cambian la forma en la que una persona interpreta la realidad“, explica.

Clasificación de gente tóxica

No existe sólo un tipo de persona tóxica. Con el fin de poder reconocerlos y neutralizarlos, Stamateas desarrolla en su libro una lista con las distintas tipologías que adoptan estos seres nocivos. Éstas son algunas de las formas que adoptan:

  • Meteculpas: La culpa es uno de los sentimientos más paralizadores que hay, hace que nos detengamos en la búsqueda de nuestras metas. Este tipo de gente tóxica siempre traslada un mensaje: “No eres lo bastante bueno”, “tú me haces ser así” o “me sacas de quicio”.
  • Envidioso: Siempre trata de buscar aliados. Hablará con otros para envenenarlos porque su objetivo es boicotear cada uno de tus proyectos. El que calumnia, probablemente, no puede tener el mismo brillo que tú.
  • Descalificador: Su objetivo es controlar nuestra autoestima, hacernos sentir nada ante los demás para que él o ella pueda brillar y ser el centro de atención.
  • Agresivo verbal: Los gritos, las contestaciones agresivas y fuera de lugar son sus armas para hacer a la otra persona sentirse incapaz, débil e insegura. Su objetivo es despertar miedo a su alrededor para ser respetado.
  • El psicópata: Muestran una imagen que no se corresponde con su interior. Son tus ‘amigos’ mientras les sirves para conseguir sus propósitos. Una vez alcanzados te desechan y te tratan como si no te conocieran. Siempre se ofenden por todo. Hablan mal de todo el mundo. Son resentidos y amargados, y nadie les puede sugerirles nada. Se muestran incapaces de detectar el sufrimiento humano.
  • El chismoso: Hay un aforismo que dice “no todos repiten los chismes que oyen, algunos los mejoran”. Este tipo de persona difunde rumores de manera constante para menoscabar tu imagen. Los rumores tienden a simplificarse en una única idea para hacerla asimilable por la masa. Busca notoriedad y hacer aliados.
  • El quejoso: Se lamenta todo el tiempo: “Su discurso le ata más al pasado y a la dificultad”. Es dependiente y espera a que el otro resuelva sus problemas. Tiene una mente cerrada, duda de todo y no tienen metas. La diferencia es que son seres tóxicos para sí mismos y para los demás.

Antídotos contra los tóxicos

Para el psicólogo Juan Cruz hay antídotos para este virus que infecta las mentes de muchas personas que están en contacto con un entorno laboral o afectivo poco saludable:

  • Detectar: Une medida para desintoxicarse es precisamente entrar en contacto con el veneno inoculado por el exterior o por ti mismo. “Hay que detectar la toxicidad para poder salir de ella. No escapar sino nacerle frente. Sólo gracias a esa toma de conciencia como observador externo el lóbulo frontal se activa y genera calma”, explica Cruz.
  • Adaptarse: Aunque la situación sea muy tóxica, se pueden desarrollar estrategias para poder adaptarse a ella. Es decir, tenemos la capacidad de aprender a descodificar la misma información de diferente manera.
  • Abstracción: Todos somos libres de ‘cerrar la ventana’ de nuestra mente al ruido del exterior. Aunque nos bombardee con mensajes letales, tenemos la capacidad de protegernos y cerrar las compuertas de nuestra mente a esa información.
  • Autoestima: Potenciar los recursos que cada uno tiene, realizar actividades que refuercen nuestras aptitudes y habilidades, buscar nuevos entornos más salubres donde se aprecien nuestras cualidades.
  • Relaciones sociales: Cultivar los vínculos afectivos verdaderos y las relaciones sociales basadas en valores. Fomentar la interdependencia y una buena red de amistades.
  • No al victimismo: Abandonar la autointoxicación, ese diálogo interior que repite una y otra vez los mismos mensajes negativos sin ofrecer nunca una salida.
  • Solidaridad: Hacer cosas por los demás o implicarse en proyectos solidarios es una buena forma para salir de uno mismo y su propia ‘desgracia’. Además, ayudar a otras personas que sufren es bueno para relativizar.
  • Abandonar: En ocasiones, sobre todo cuando las consecuencias afectan a la salud, hay que abandonar las situaciones contaminantes. Pero no es una derrota porque, a veces, para sobrevivir en un entorno tóxico, hay que convertirse en un ser tóxico. Y ese es un precio demasiado alto. Hay momentos en que una retirada a tiempo es una victoria.

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