Curar mi cuerpo, sanar mis emociones

Curar mi cuerpo, sanar mis emociones
Curación de nuestro cuerpo, autosanación de nuestras emociones

        Estamos ingresando, a no dudarlo, a unos de los momentos más plenos para la humanidad en relación a la posibilidad de sanarnos, pero de un modo global, no la curación de nuestro cuerpo físico sino la autosanación en todos los niveles de nuestra existencia.

        ¿Por qué autosanación? La resolución de las emociones y patrones que se repiten en nuestra historia familiar atraviesa ahora la prueba de la aceptación y el reconocimiento de los aspectos más sombríos de nuestra personalidad.
        Autosanación no significa excluir la posibilidad de una terapia, significa por el contrario que tenemos que aprender a enfocar los tratamientos terapéuticos sin delegar al otro nuestra responsabilidad por lo que sentimos y por lo que actuamos. Ya pasó la etapa de el “paciente” entregando su “cuerpo” a la medicina o al terapeuta sin involucrarse en su curación y en su sanación.
        Pensábamos que sanarnos era resolver los problemas de nuestro cuerpo físico. Pero sabemos que en realidad la causa de la enfermedades no se origina ahí, sino a nivel emocional.
        Cuando llega a nuestro cuerpo, el malestar, la enfermedad, cuando se manifiesta, lo hace luego de varias señales de alerta, signos que no hemos escuchado o en muchos casos los escuchamos sin darle relevancia.
        Por eso cuando hablamos de autosanación estamos, (sabiéndolo o no) hablando de lo que somos más allá de nuestras creencias o concepciones. No es un problema de fe. Se crea o no en ello, las consecuencias suceden igual.
        Nuestro cuerpo físico no es el principio y fin de nuestra existencia, puedo ampliar este conocimiento hablando del campo magnético que lo rodea, o del Prana vital que lo anima, o del Alma como reservorio de nuestras experiencias, Cuerpo Etérico, Aura, pero la realidad que se nos impone trascendiendo cualquier creencia o conocimiento es que ya no encontramos posible sanarnos tratando solamente nuestro cuerpo físico.
        Emprender el camino de la demostración racional y científica (clásica) obtiene como resultado justamente lo contrario de lo esperado. Aviva las resistencias de quienes prefieren seguir pensándose desde la materialidad del cuerpo en tres dimensiones.

        Cuando las personas más aferradas a la materialidad del cuerpo insisten en que la medicina convencional cura, tienen razón. Sólo que no se comprende que esa curación tiene que ver con la desaparición de los síntomas a nivel corporal, mientras las emociones y la mente siguen haciendo lo suyo. Aún más, la medicina puede curar una enfermedad a nivel físico y que no vuelvan a manifestarse síntomas corporales, pero cuando la persona atraviesa una crisis, cuando sus emociones controlan su vida, nuevamente expresa en el cuerpo alguna patología o algún síntoma.

        Es importante conocer toda la frondosa bibliografía que demuestra fehacientemente la existencia de un cuerpo que reacciona influenciado por las emociones, y la mente.

        En realidad la clave está en las múltiples determinaciones que conducen luego a consolidar la enfermedad en el cuerpo físico. Sí cuando me enfermo físicamente ya atravesé otras instancias, no será necesario entonces incluir en el trabajo de autosanación aquello que condujo al desequilibrio?.
La causa nunca es lineal, porque la determinación no lo es tampoco.
        Nuestros pensamientos, nuestras emociones se construyen en torno a experiencias que se remontan no sólo a nuestro nacimiento sino a la influencia de pautas ancestrales familiares y colectivas.
        Tratemos de acercarnos desde diferentes niveles de verdad a comprender esto.
La realidad se modifica a cada instante como nuestras células, como nuestro cuerpo. Sin embargo este permanente fluir tiene, para decirlo de alguna manera, una “ruta” predeterminada por nuestra experiencias y por los arquetipos antes mencionados (colectivos y ancestrales). Esta “ruta” es la que repetimos sino necesidad de cartografía. Respondemos siempre dentro de las mismas “coordenadas”, ante diversos estímulos y situaciones se impone siempre esta misma “cartografía”.
        Por eso cuando habitualmente se dice que es necesario “fluir”, desapegarse, se está hablando de salir de esta cartografía de esta ruta pre-determinada.
        Siguiendo con este ejemplo, la existencia de todos los seres en la naturaleza se desarrolla de un modo perfecto por su conexión con una información superior que los precede (los abarca y los constituye), como un libreto que nunca se leyó, pero se realiza.
        El desequilibrio en la naturaleza y en cada uno de sus seres proviene de apartarnos de esas leyes, desconectarnos de esa información.
        Autosanarse en un nivel de verdad es re-conectarse en todos los niveles de existencia. Dejar precipitar en nuestras vidas los órdenes de la naturaleza, reconocer en cada momento la ruta de lo que funciona “sin esfuerzo”, sin autoimponernos como debe ser nuestra vida, sin empujar los acontecimientos para que coincidan con nuestro “mapa”.

Psicóloga – Psicoanalista
Susana Beatriz Cerruti

Conferencista, Autora de los libros “Cómo cambiar nuestros patrones mentales” y “Cómo vivir con menos tiempo real”.

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