Tratando de domar a nuestra mente

“Somos quienes creemos ser -dijo el Buda- porque llegamos a ser quienes creímos antes”.
Según Amaud Maitland (Escritor Holandés, maestro del budismo tibetano, autor de “Vivir sin arrepentimiento”. Ed Norma). Los pensamientos crean nuestra realidad. Viendo a nosotros mismos y al mundo que nos rodea, sacamos conclusiones basadas en pensamienos y observaciones.
Constantemente buscamos la confirmación de nuestras opiniones y eso nos da seguridad. Con los años, aquello que pensamos y como pensamos se convierten en un estándar para nuestra realidad. Empezamos a considerar a nuestros pensamientos e impresiones como representaciones de una verdad absoluta.
Siempre encontramos los mismos problemas, provocamos las mismas reacciones conocidas y reaccionamos de las únicas maneras que sabemos: “ad perpetum mobile”. En definitiva, todo queda igual. La vida se torna un ciclo repetitivo que nos tiene cautivos.
Este ciclo y el eterno vagar dentro de el, se llama samsara según las enseñanzas budistas.
A medida que crecemos, nos acostumbramos a nuestras opiniones y nos consideramos expertos en ciertas cosas; en este sentido, no sería “prudente” cambiar.
Sin embargo, si queremos evolucionar como personas debemos realizar un esfuerzo conciente para modificar nuestros pensamientos, planteándonos desafíos con preguntas como: ¿que pensamiento quiero que me acompañe el día de hoy?; ¿he tenido este pensamiento antes?.
También podemos probar cambiar nuestra mente desde la perspectiva de otra persona. Aunque el mejor remedio para los patrones de pensamiento repetitivo es simplemente olvidarlos. ¿difícil no?.
Cada vez que realizamos un cambio conciente en la forma de aplicar la mente, nos sacamos un peso de encima.
Tal como lo plantea Maitland, pareciera que un ejercicio conciente y voluntario nos puede purgar nuestras dolencias.
Sin dudas no podemos pretender un resultado diferente de nuestras acciones y vivencias, si siempre hacemos las mismas cosas o cometemos los mismos errores. Esto es claro y aunque parezca de perogrullo es un ejercicio básico para evolucionar.
Por otro lado, en algunos momentos de nuestra vida, nos encontramos atormentados por algunos pensamientos que se corresponden solo con nuestra idea de las cosas, de la realidad y de nosotros mismos.
“Sea cual fuere el abordaje elegido, para poder cambiar nuestra mente debemos evitar seguir nuestras tendencias automáticas. Los pensamientos enraizados nos abruman, mientras que un pequeño cambio en nuestro patrón habitual aliviana nuestra carga. Cada vez que realizamos un cambio conciente en la forma de aplicar la mente, nos sacamos un peso de encima. (El poder de la Mente. Revista La Nacion Movil).
Aparetemente todo lo que exceda nuestra alimentación básica, nuestro descanso y el equilibrio emocional, nos hace humanos. Sin embargo, nuestro arduo devenir comienza recién ahí. Tener en claro nuestra base o característica esencial también nos puede ayudar a revertir algún patrón de conducta que nos puede hacer daño.
Algunos incluso, necesitamos tiempo para estar mal, porque hasta somos culpógenos de nuestra propia felicidad. En este sentido, las cosas buenas que nos pasan no son valoradas correctamente y anhelamos una y otra vez lo perdido, lo prohibido o lo poco probable por no decir imposible.
Por eso, es que en mas de una oportunidad tenemos lo que queremos, pero no lo que necesitamos. Comprender “lo que necesitamos”, es un ejercicio evolutivo.
Maitland propone algunos ejercicios y dice: “para explorar las posibilidades de nuestra mente, debemos aprender a mirar hacia adentro para vislumbrar el mundo del pensar:
1- Sentado inmóvil durante la meditación, puede distinguir el flujo de pensamientos. Al principio quizá le sorprenda la actividad caótica que se desarrolla en la mente; un desfile desordenado de hchis mentales: percepiones, emociones, imágenes, recuerdos y asociaciones, todos ellos impulsos generados por estímulos sensoriales y que culminan en pensamientos. Relájese y registre sus pensamientos si emitir juicios ni manipularlos. “oh esto es desconfianza; y aquí hay avaricia; esto es porque quiero reconocimiento por parte de mi padre; aquí el tema es el orgullo; ahora hablan los celos; ahora otra vez la necesidad de ser el mandamás”. Si nos limitáramos a observar, a reconocer y dejar pasar los pensamientos, la conciencia echa luz sobre si misma/
2- también puede observar sus pensamientos en el trabajo. Tenga una hoja de papel a mano. Durante un rato, quizás no mas de diez minutos, anote los pensamientos que surjan en su mente. Haga una liga separada de todos sus pensamientos que lo distraen y que no guardan relación con el trabajo que se encuentra realizando. Este ejercicio despeja la mente, la hace mas elevada y mejora la concentración.
3- también puede formar categorías con los pensamientos según su cualidad, positivos, negativos o neutros. En un instante de decidir a que categoría pertenece un pensamiento; aunque un análisis mas minucioso revelará que todos, independientemente de su contenido, tienen aspectos positivos, negativos y neutros. A la larga, la conciencia de este triple aspecto de los pensamientos fortalecerá su capacidad de cultivar actitudes positivas en su vida diaria.
Sabiendo que tiene opciones, empiece a buscar el lado positivo de las cosas y a construir sobre eso. Cuando tenga conciencia de un pensamiento no bien surja en su mente, habrá alcanzado un hito en la meditación sobre los pensamienos”.
Lucas Marino Aguirre

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