Nada está perdido mientras seas capaz de ver la luz al final del túnel

Un campesino con grandes dificultades para salir adelante tenía algunos caballos que le ayudaban en los trabajos de su pequeña granja. Un día descubrió que uno de los animales había caído en un pozo muy profundo del que sería casi imposible sacarlo. Aunque el caballo no estaba herido, el campesino valoró la situación y concluyó, con gran pesar, que para rescatarlo debería pagar mucho dinero, y no lo tenía.
Decidió entonces sacrificar al caballo lanzando tierra en el pozo hasta enterrarlo. Con ayuda de uno de su hijos, que lloraba a lágrima viva, empezó a lanzar paletadas de tierra en el pozo.
Y entonces sucedió algo totalmente imprevisto que dejó a los dos granjeros boquiabiertos.
A medida que la tierra caía sobre el animal, este se la sacudía, la pisoteaba y quedaba acumulada en el fondo del pozo. Así fue como, sin plan de rescate alguno, el caballo pudo subir y subir hacia la superficie hasta salir del hoyo.

Álex Rovira, Francesc Miralles. El bosque de la sabiduría.

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