LA DEPRESION MENTAL, TRASTORNO OBSESIVO COMPULSIVO= A ENFERMEDAD MENTAL


La Depresión Mental es una de las mayores causas y que más absentismo laboral produce en el enfermo. Esta epidemia se cree que será la segunda causa de enfermedad para el año 2020 según la O.M.S., después de las patologías cardiovasculares.
Según algunos estudios serios han descubierto que la administración, y carencia de la Vitamina B12 es causante de los niveles de Serotonina circulante a nivel neuronal por nuestro cerebro y en los depresivos, alcohólicos y la fibromialgia los niveles de B12 suelen estar bajos o nulos. Si la serotonina es igual que la insulina para los diabéticos, hace pensar obviamente, en paliar la enfermedad depresiva con vitamina B12 + y sus interacciones con el resto de vitaminas hidroxolubres de grupo “B”. Sin embargo, la práctica médica no lo tiene tan claro o quizás la presión de las multinacionales farmacéuticas prefieren imponer otros productos químicos, desde el Litio, Fluoxetina, etc., y sus derivados a un sinfín de anestesiantes cerebrales que actuan sobre la mente. En los primeros estadios de la enfermedad el placebo funciona igual o mejor que los fármacos. Aún así la depresión mental sigue aumentando al igual que sus paliativos químicos. ¿Entonces cuales son las causas?
La neurocirugía aporta algunas soluciones a los trastornos psíquicos y cuyos resultados han sido en muchos casos satisfactorios desde que el Dr. Burzaco acometiese la osadía de meter el bisturí en el alma misma del enfermo: seccionado circuitos neuronales causantes de los trastornos. Ahora, en nuestra Asociación Tubal para Ayuda y Autoapoyo a los Enfermos Depresivos de Euskadi hemos “aconsejado” a uno de nuestros asociados y con objeto de que estudien los especialistas el caso con la intención de optar por la técnica quirúrgica, como posible solución.
Manolo, que así se llama el enfermo, ha decidido recientemente cambiar su nombre de pila y además de su nombre su aspecto físico ya está siendo transformado: a cambiado su pelo negro por mechas rubias, se ha depilado con láser, se siente bisexual unas veces y otras homosexual; algunos días se siente mujer. Manolo tiene 48 años de edad separado, padre de dos hijos y la evolución de su enfermedad que sufre: un Cuadro Obsesivo Compulsivo de larga data con sintomatología depresiva. Casi toda su vida ha estado internado en los psiquiátricos y ha agotado todas las técnicas y tratamientos desde los farmacológicos, Terapia Electroconvulsiva, Terapia interpersonal, etc.
Citaré algunos de sus síntomas: pensamientos intrusos, como “que se le tuercen los dientes, que se le rompen…” “que tiene bultos debajo de los párpados”,”quitarse los lunares y demás imperfecciones”, “que tiene que realizarse exploraciones de los pies y de todo su cuerpo por medio de un scanner..”
Tras tantos años de tratamiento farmacológico combinado co T.E.C. (corrientes eléctricas), que han traspasado su cerebro laceradamente como lanzas inquisitoriales. y a pesar de tantos esfuerzos realizados por la ciencia médica, Manolo, sigue lamentablemente en un estado de vivencial con fases descompensadas que le hacen imposible vivir con dignidad. Su imaginación desde una mente enferma que no se sabe si degenerativa en su propio proceso o por la acción de la farmacología administrada durante décadas: le han dejado como un “hombre de paja” como un espantapájaros. Sin embargo, a pesar de todo, desde que esta Asociación ha tratado a Manolo con psicoterápia, mucho cariño…, y su autoestima a aumentado considerablemente. Ahora llama por un teléfono móvil a sus familiares explicándoles su enfermedad y sus obsesiones y lo hace de una forma educada, con fluidez verbal, ante le costaba articular las palabras y sus pensamiento, estaba mucho más confusos y antisocial con tendencia al aislamiento; le hemos devuelto la dignidad y aunque persisten sus síntomas Obsesivos Compulsivos los controla mucho mejor. Y por ésta causa está decidido en acudir al quirófano “para extirpar sus neuronas rebeldes, causantes de sus trastorno obsesivos compulsivos”. Y lo que más nos asusta es su decisión asumida mansamente, inocentemente, como los corderos cuando van al matadero y a la vez barruntan el olor misterioso de la sangre causádole cierta reticencia a la operación quirúrgica. Y nos sentimos en cierta medida responsable si se produce el fracaso. Esta técnica quirúrgica, que los neurocirujanos comienzan a dominar, tras casi quince años de práctica. Pero, en los quirófanos existen riegos. Riesgos evidente; quizás el Láser o bisturí acaben con las perniciosas neuronas de Manolo que le han convencido en que cambie su nombre y ya… viejas y somnolientas por la química aún no han interferido en Manolo en la idea de operarse o no, pero de seguro lo harán.
Algunos críticos se refieren a esta técnica como “matar moscas a cañonazos” poque, algunos de los operados después de algunos años de mejoría, sus neuronas han creado nuevos circuitos y la enfermedad fantasma, ha aparecido con nuevos brotes, al igual que los árboles cuando los podan y, por la primavera brotan aún más vigorosos.
Me contaba Manolo que quiere dejar de sufrir. Que desde que le brotó su enfermedad ha trascurrido casi veinticinco años de un infierno embaldosado de buenas intenciones y de nulo resultado terapéutico. Manolo es un ser sentimental y sus sentimientos sutiles, y pese a su enfermedad no han quedado opacos, afloran con abundantes en cascada de lágrimas a la vez que profiere palabras amenazantes con el suicidio, como válvula de escape ante tanto y desgarrante dolor. Es una forma de pedir ayuda y prefiere encerrarse en su sufrimiento, lesionando el más pura esencia del alma. Porque Manolo es un ser pacífico, como casi todos los enfermos mentales.

Poca luz científica alumbra a la psiquiatría como instrumento paliativo en los procesos mentales que interfieren en el hombre. Sin embargo, algo se sabe: cuando un terapeuta habla a un paciente y éste escucha, el terapeuta no solamente realiza contacto visual y verbal, sino que la actividad neuronal del profesional ejercería un efecto sobre la actividad neuronal en el cerebro del paciente y viceversa. Resulta muy probable que las intervenciones psicoterapeutas provoquen cambios en el cerebro del paciente y desde esta perspectiva la aproximación biológica y social está muy cercana.
El hombre ha perdido el norte en cuanto a valores morales y religiosos y a dejado de orar, también de confesarse y por tanto con la conciencia cargada los problemas psíquicos se desencadenas y si esto no sirve, el vivir día a día es un puro acto de sobrevivencia, una especie de selva cuyos paisaje amenaza con depredadores variados y que todos conocemos. Producen en el hombre lo que será una de las mayores epidemia: la enfermedad mental. La figura del confesor (cura) ha pasado o está pasando a la del psicólogo o psiquiatra. El cerebro es sugestionables y el poder de la oración es un instrumento lícto y válido que el hombre nunca debería de abandonar; es así como hemos sido moldeados y nuestros genes y neuronas están adaptado a tales circunstancias, los cambios son muchas veces consustancialmente peligrosos.
http://antoniovalcarcel.blogspot.com/2006/09/la-depresion-mental-trastorno-obsesivo.html


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