Estigmatizados

Estigmatizados

 

 

 

No sé si recuerda que el día 8 de octubre se celebra el ‘Día Europeo de la Depresión’ y el 10, se celebra el ‘Día Mundial de la Salud Mental’.  Pero, ¿sirven para algo? No lo sé, lo que sí sé, desgraciadamente, es que siguen siendo necesarios. Pero, ¿qué hay que hacer para que dejen de serlo? ¿Convencer a todo el mundo de que  estas personas no son anormales, ni vagas, ni malas, ni peligrosas, ni…? ¡Misión imposible! ¿Luego qué hacemos? ¿Quejarnos, lamentarnos, hastiarnos, agotarnos y abandonar? No, obviamente no.
¿Qué hace falta para que los millones de personas enfermas mentales del mundo mejoren en sus condiciones sanitarias y sociales? Hay que hacer mucho: hay que invertir, mejorar… muchas cosas. Hay que investigar mucho más en la neurobiología, la genética y la psicopatología hasta que comprendamos las causas y manifestaciones de estas enfermedades, de tal manera que los sanitarios las integren en su ideario habitual simplemente como ‘enfermedades comunes y corrientes’.
Hay que investigar más en los tratamientos, hasta que los hagamos amables, dóciles, sencillos y seguros. Que cualquiera se atreva a tomarlos y no se empeñe en dejarlos. Y hay que mejorar las condiciones sanitarias, familiares y sociales, reclamando y conquistando plenos derechos de ciudadanía para estas personas y sus familias.

Dicho en tres sencillas frases: Hay que poner el grito en el cielo, pero sin olvidarse de poner los pies en la tierra y las manos en la masa.

Yo, por mi parte, como cada año, ofrezco mis 10 píldoras anti-estigma, con la esperanza de que al menos a alguien  le sean algo útiles:

1. Tod@s podemos padecer enfermedades mentales.
2. Enfermedad mental es sinónimo de sufrimiento, pero no de maldad, pereza o peligrosidad.
3. Las personas con estas patologías  merecen respeto y trato digno y humano.
4. Tienen derecho a ser diagnosticadas y tratadas en igualdad de condiciones que el resto de las personas enfermas.
5. Es necesario invertir más recursos en su detección, diagnóstico, tratamiento y rehabilitación.
6. Los tratamientos psiquiátricos son en general sencillos, seguros y eficaces, pero si no se  toman, no sirven para nada.
7. Los tratamientos mejoran los síntomas, las capacidades afectivas, cognitivas y volitivas, y secundariamente la adaptación laboral y social, pero no hacen milagros.


8. Los familiares soportan la mayor carga de las enfermedades mentales, por lo que necesitan ayuda sanitaria y social.
9. Muchas personas con enfermedades mentales pueden trabajar, pero muchas otras requieren ayudas y estímulos especiales, como otras personas discapacitadas.
10. Los representantes sociales, sanitarios y políticos deben fomentar la investigación, la protección y la lucha contra el estigma, la discriminación y la marginación de las personas con enfermedades mentales.

fuente:elmundo

Jesús de la Gándara El psiquiatra Jesús J. de la Gándara analiza la salud mental de los ciudadanos de hoy en día, siempre con un toque de actualidad

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