Senda de Plata de José Peña Cuaresma.


Senda de Plata de José Peña Cuaresma.
Hoy ha llegado a mis manos el cuento de un noble caballero que escribe sobre el TOC, su nombre es José Peña Cuaresma, vive en Barcelona y como dice él “escribo cuentos con muchas dosis de magia y fantasia e intento a través de ellos ayudar a las personas. Vivo en bosques y recorro las zonas encantadas de mi país, escucho las piedras y los bosques y de ellos narro historias”.

Les dejo el cuento de José y se los recomiendo, es una forma de que entiendan cómo se siente una persona con Toc y también que sepan lo que tantas veces les he dicho, se puede salir, sólo hay que tener la intención de hacerlo.

Senda de plata

Me acuerdo perfectamente de mi miedo hacia ti. De mi desesperación, de mi camino de piedras, y de tu oscuridad infinita. Fuera donde fuera, de día y de noche, me atormentabas sin fin. Recuerdo muy bien mi mundo lleno de flores de colores infinitos, de casas encantadas, de senderos mágicos y de cuentos en la noche. Y sobretodo, recuerdo tu presencia. Siempre estabas en ese campo lleno de flores, manchándolo todo. Las casas de magia de tornaban casas de terror, las sendas mágicas en caminos tortuosos, y los cuentos en la noche en pesadillas jamás contadas.

Soñaba con dragones, soñaba con un futuro y sobretodo con un presente. Me emocionaba con las cosas preciosas que imaginaba y que quería compartir, pero tú lo emborronaste todo y convertiste mi mundo en un tormento, en una eterna utopia. Siempre huía de ti, y contra más huía más fuerte te hacías.

Cuando me enfrentaba a ti, lograbas enviarme tu ejército de pesadilla. Nunca caí, pero mi vida era un espejo dañado que reflejaba tristeza, la más absoluta…tristeza. No respetaste ni siquiera el amor…el amor. Siempre era yo el culpable de todo ¿Verdad? Llegué hasta tal punto que incluso me hiciste creer que no valía nada. Me hablabas de hacer daño a todos los seres que quería, me decías que era lo correcto…resistí. Pero ¿Sabes que? Cometiste un gran error. Jamás acorrales a alguien con un corazón forjado de metal esperanza, y con ganas de vivir…jamás.

Siempre que me invadías de forma brutal, en los momentos más duros del asedio, me venia una imagen. En esa imagen se representaba a un guerrero con una armadura muy deteriorada, pese a ello, se podía sentir que tenía un tono plateado. El guerrero llevaba en su mano derecha, una espada mellada, y en la izquierda, un estandarte de color lila con un gran roble en el centro. Estaba destrozado pero…estaba. El guerrero tenía grandes heridas, pero aún se mantenía en pie. En su rostro había una mirada de locura, de rabia y sobretodo de…vida. Se encontraba rodeado de enemigos muy numerosos y poderosos, pero ahí estaba el, enfrentándose, resistiendo y con ganas de soñar y de vivir.

Pensé que esa imagen era una señal, el sonido de un cuerno lejano que despertaba una luz en mí. Una de esas veces de asedio, en los cuales me enviabas ideas de pesadilla, apareció esa imagen, con una especial nitidez. Y ese pensamiento llevaba unas palabras consigo que cambió el curso de mi vida.” Construye tu senda”. Hubo una explosión de vida.

Al día siguiente, salí de mi hogar en busca de las hechiceras de la aldea, kar-ma y Mun- sa. Las encontré en su guarida, y al verme llegar me llevaron a su salón de creación de sendas. Recuerdo el tenue olor a hierbas aromáticas, estaba en un entorno de paz, tranquilidad, y sobretodo…esperanza.

¿Sabes una cosa? No hubo hechizos ni magia de ningún tipo. Hubo palabras llenas de comprensión. Me dijeron que el camino de lucha que estaba llevando era el correcto, que lo único que necesitaba era creer más en mí, y a alguien que te señalara un poco la ruta. Que la medicina la tenia en mi mente, y que surgía de esa imagen tan épica que se representaba tantas veces. Dejé de huir ¿Te acuerdas, verdad? Me convertí en tu acechador, solo necesitaba una seguridad que por culpa tuya estuvo anulada. Kar-ma y Mon-sa me ayudaron a crear mi senda.

Atacabas sin control, pero la imagen del guerrero se hacia más y más grande, y sobretodo más…real ¿Cuando fue el primer gran golpe que recibiste? Creo recordar que fue cuando empecé a recorrer senderos llenos de árboles ancestrales, te recuerdo agazapado, pero tus ataques no servían de mucho. Disfruté por primera vez de una senda en muchos años. Te sorprendiste ¿Verdad? Y te acuerdas de aquella vez mientras contaba un cuento a los niños? Conté el mejor cuento jamás forjado. Te recuerdo saliendo de golpe, me acuerdo de tu fea cara sorprendida. Se que estabas allí, pero seguí mi camino y…disfruté.

Ahora estoy aquí hablando contigo cara a cara, encerrado estás en una mazmorra creada por mi imaginación, aquella imaginación que tanto intentaste llevar al lugar más oscuro de todos…el olvido. ¿Que sientes ahora tú, siendo nada? Se que aún intentas pequeñas escaramuzas, pero esos intentos me hacen más fuerte de lo que ya soy. Y me río de ti, viendo como vuelves a tu mazmorra desesperado. Dime que se siente

Tus oscuros tentáculos a veces consiguen meterse con cierta intensidad en mi mente, pero te desespera mi pura sonrisa ¿Verdad? Pierdes el tiempo, ahora ya no te hago caso, no vales nada…nada. Tengo una senda de plata por construir.
http://toctemuco.blogspot.com/2010/08/senda-de-plata-de-jose-pena-cuaresma.html

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