7. MEDICACION Y TERAPIA COGNITIVA

7. MEDICACION Y TERAPIA COGNITIVA

Ante determinados trastornos emocionales es deseable, y hasta necesario el uso de medicación, prescrita por un médico experto. Este es el caso de los trastornos depresivos graves con gran inhibición o agitación ansiosa, las crisis de ansiedad, los trastornos psicóticos (que hacen que la persona pierda el contacto con la realidad circundante y elabore su propio mundo “delirante”) y otros trastornos. Por supuesto que en estas situaciones el tratamiento psicológico también es útil, y a veces hasta necesario. Los dos tipos de tratamiento suelen combinarse en la mayoría de los trastornos emocionales, sobre todo cuando adquieren un grado de gravedad o duración considerable. Esta es la principal razón que lleva a los servicios de salud mental a estar formado por equipos “multidisciplinarios” (psiquiatra, psicólogo, asistente social, enfermeros…).

A pesar de esta necesidad, en muchos casos los pacientes son reacios a tomar la medicación indicada por diversos motivos. Esto lleva a empeorar la evolución de los trastornos, y con frecuencia a crear una mala relación con el terapeuta.

El psiquiatra cognitivo, Beck (1979) ha detectado una serie de pensamientos automáticos y creencias de los pacientes que llevan a un mal seguimiento de la medicación. Aquí hacemos una lista de ellas y ofrecemos una serie de argumentos, siguiendo la terapia cognitiva, que pueden ayudar a corregirlas. De hecho la terapia cognitiva puede ayudar a un mejor seguimiento de la medicación.

Agruparemos los pensamientos automáticos que interfieren el seguimiento de la medicación en dos apartados: Pensamientos acerca de la medicación antes de empezar a tomarla, y Pensamientos acerca de la medicación mientras se está tomando.
A) Pensamientos acerca de la medicación antes de empezar a tomarla:

1. “La medicación crea adicción”.

Respuesta: Quizás usted haya observado a alguna persona conocida con problemas para dejar una medicación, o que ante un determinado problema emocional “no puede pasar sin tomar unas píldoras”. Ciertamente este problema existe. Hay personas que se han habituado a emplear la medicación con exceso, y se les hace difícil pasar sin ella. Son personas con un problema de drogadicción. Sin embargo es habitual que estas personas no hayan seguido correctamente las indicaciones de su médico, o que hayan aprendido a mejorar sus síntomas solo con la medicación, refugiándose en ella, sin dar oportunidad a desarrollar otras habilidades. Una persona que sigue las indicaciones de su médico, que le pregunta a este sus dudas sobre su enfermedad y tratamiento (forma parte activa del tratamiento) y que desarrolla otras habilidades de afrontamiento (terapia cognitiva u otra psicoterapia), es poco probable que tenga problemas de adicción con la medicación.

2. “Soy más fuerte si no necesito las medicinas”.

Respuesta: ¿Que quiere decir usted con ser más fuerte? Quizás usted cree que es de débiles pedir ayuda para abordar un trastorno emocional. Esta idea, por suerte, está cambiando y las personas piden más activamente ayuda psicológica o psiquiátrica por su propia iniciativa. Quizás usted esté polarizando entre “Fuerte contra Débil” y pueda comprobar que la fortaleza o el orgullo personal son una cuestión de grado, no una cuestión de todo o nada. Tenga en cuenta que las personas que piden ayuda son porque antes por sus propios medios no han resuelto sus problemas, ni siquiera recurriendo a sus amistades. Usted puede comprobar directamente que pedir ayuda no le despoja de su dignidad personal. Es más usted puede aprender a “ser más fuerte” a la hora de manejar sus problemas emocionales.

3. “Soy mas débil por necesitar la medicación”.

Respuesta: Es la misma que la anterior. Además usar la medicación no le va a impedir el desarrollo de nuevas habilidades. Es más, incluso las facilitará. Una persona deprimida se puede creer débil e incapaz en forma extrema. La medicación puede ayudar a mejorar su estado corporal y anímico, y facilitar por ejemplo el desarrollo de una terapia cognitiva, que en una situación de depresión extrema se haría casi imposible.

4. “La medicación no me ayudará”.

Respuesta: ¿En qué cree que no le ayudará? Primero tendría usted que aclararse lo que espera de una medicación. Evidentemente la medicación no le va a ayudar a resolver un problema económico o un conflicto conyugal o familiar de manera directa; pero si puede hacerlo de manera indirecta. Si usted está excesivamente alterado emocionalmente, estos problemas prácticos los va a enfrentar peor, con peor disposición. La medicación puede entonces ayudarle a mejorar su disposición (pie el estado anímico, mejor sueño o apetito, menor fuerza de las preocupaciones que no le dejan pensar mejor…etc).

5. “Si no tomo la medicación, significa que no estoy loco”.

Respuesta: Por desgracia todavía existe en parte de la población, cada vez menos, la idea de que cualquier persona que toma medicación para un trastorno emocional está loca. En realidad la medicación psicofarmacológica está indicada en muchos problemas emocionales, entre ellos las psicosis (locura). El no tomar la medicación no cambiará el trastorno emocional, es más puede agravarlo. No todos los trastornos emocionales necesitan de medicación, algunos se resuelven mediante tratamiento psicológico solo, otros necesitan además de la medicación. Si no toma medicación solo significa que usted tiene miedo a tomarla y ser perjudicado por ella o que le tiene miedo “al qué dirán”. Ambos problemas pueden resolverse, informándose sobre la medicación y aprendiendo a afrontar las críticas siguiendo algunas pautas psicológicas, entre las que está las de la terapia cognitiva.

6. “No podré soportar los efectos secundarios”.

Respuesta: Muchos de los medicamentos tienen efectos secundarios, a veces generales y otras particulares. El médico le aconsejará como resolverlos. Tenga en cuenta de que su médico explorará las posibles incompatibilidades de su tratamiento. Tampoco está de más que usted le pregunte abiertamente sus dudas. Afortunadamente cada vez se están creando medicamentos con menos efectos secundarios. Aunque este suele ser un temor común, la experiencia demuestra que los efectos secundarios son tolerados cuando se les expone al médico y este indica cómo manejarlos.

7. “Nunca podré dejar de tomar la medicación si empiezo a tomarla”.

Respuesta: la mayoría de los trastornos emocionales reciben una medicación por un tiempo determinado (en general no más de 6-8 meses). Hay otros trastornos más graves (como las psicosis) que necesitan periodos de medicación más largos, incluso de por vida. Tenga en cuenta que estos trastornos representan un porcentaje minino de los trastornos emocionales (apenas de 1-5% aproximadamente); e incluso un alto porcentaje de ellos puede remitir y dejar la medicación. Desde luego, en el caso de estos trastornos los beneficios de tomar la medicación son mucho mayores que de no tomarla.

8. “No hay nada que necesite hacer, solo tomar las medicinas”.

Respuesta: Es raro que un problema emocional se resuelva solo en base a medicación. Si usted tiene conflictos con otras personas o con usted mismo, haría mejor en aprender algunas habilidades psicológicas como las de la terapia cognitiva o incluso en seguir una terapia con un psicólogo o psiquiatra experto en ellas. Las medicinas son necesarias en muchos casos, pero por si solas suelen ser insuficientes .Ayudan en el abordaje de síntomas incapacitan tés y de carácter agudo, incluso pueden eliminarlos. Su limitación es que ninguna pastilla enseña a una persona a cómo manejarse con sus dificultades, aunque sí que puede ayudarle a tener “mejor disposición” a modificar su experiencia.

9. “Solo necesito tomar las medicinas en los días malos”.

Respuesta: El tomar la medicación solo en los días que tenga malestar le va a perjudicar. El efecto de la medicación es acumulativo, produciendo una modificación progresiva del organismo. Si usted la toma solo ciertos días, está impidiendo ese efecto acumulativo, y por lo tanto es muy probable que tenga aún mas días malos.
B) Pensamientos acerca de la medicación mientras se está tomando:

1. “Después de varios días o semanas no he mejorado, la medicación no me sirve”.

Respuesta: La mayoría de la medicación recetada para los trastornos emocionales suele tener un efecto notable aproximadamente a las dos o tres semanas de tomarla, por su efecto de modificación gradual del organismo. Por regla general suelen modificar primero los síntomas más corporales (sueño, apetito…) y después los de carácter mas psíquico (preocupaciones, estado anímico…). Se puede, por supuesto dar el caso de que su estado anímico general no mejore con la medicación tras un periodo razonable. En este caso quizás existan otros factores que deban ser abordados con otras medidas psicológicas o sociales. No todos los problemas son solucionables con los mismos métodos. Comunique a su terapeuta su evolución, este decidirá si es deseable un cambio de medicación o incluso otro tipo de intervención. Es deseable que su papel sea activo en el tratamiento, y que le pregunte a su médico porqué le manda un determinado tratamiento y lo que cabe esperar del mismo. Eso le evitará falsas esperanzas y le clarificará que otros problemas necesitan de otras decisiones ajenas a la sola toma de una medicación.

2. “Debería sentirme totalmente bien con la medicación”.

Respuesta: Es poco habitual que exista un estado de “totalmente bien”. Quizás usted se refiera a estar al menos como antes del inicio de su malestar. Tenga en cuenta que la medicación le puede ayudar a mejorar determinados síntomas, pero que quizás a raíz del inicio de sus dificultades hayan aparecido otros problemas que no son resolubles solo con medicación (pie conflictos conyugales). Toda terapia razonable le puede ayudar a manejar mejor sus problemas; pero si alguien le ofrece la panacea de resolver todos sus problemas y estar perfectamente bien, tendrá motivos para sospechar de las “curas mágicas”. No existe una cura para todo. En ocasiones, incluso habrá que aprender a convivir con ciertos problemas, como es el caso de ciertas enfermedades incurables.

3. “Las medicinas resolverán todos mis problemas”.

Respuesta: Similar a la anterior. Las medicinas solo podrán resolver ciertos problemas, sobre todo los de carácter físico, y ciertos síntomas anímicos o psíquicos. Otros problemas requerirán de otros tratamientos, e incluso habrá problemas para los que no encuentre solución. Insistimos: no existe el tratamiento absolutamente perfecto. La mayoría de los tratamientos tienen indicaciones precisas. Fuera de esas indicaciones están sus limitaciones. Infórmese con su terapeuta, preguntándole para qué tipo de problemas está indicado el tratamiento que le siguiere, y cuál es el papel deseable que usted debe tener en él.

4. “Si las medicinas no resuelven todos mis problemas, ¿entonces para que me sirven?”.

Respuesta: lea la respuesta del punto anterior.

5. “No puedo soportar los mareos y otros efectos secundarios”.

Respuesta: La mayoría de los efectos secundarios desaparecen con el tiempo o son modificables con el ajuste de las dosis u otras indicaciones médicas o psicológicas. Quizás usted se refiera a que son muy molestos y desagradables. Si ese es el caso pregunte a su terapeuta de que puede aprender a hacer para manejar los síntomas secundarios. Es mejor aprender a manejarlos que dejar la medicación antes de que le pueda ser de ayuda.

6. “La medicación me hace sentir como un autómata”.

Respuesta: La medicación puede producir cierta somnolencia o sedación, efectos que suelen desaparecer gradualmente a lo largo del tratamiento. Solo si usted utiliza la medicación por su cuenta, sin atenerse a lo indicado, se arriesga a estar excesivamente somnoliento o sedado; o si la mezcla con alcohol u otras drogas. Solo si usted padece un trastorno emocional intenso o grave podrá sentirse con cierta perdida en su capacidad de autocontrol personal; y la medicación se prescribe precisamente para reducir su malestar emocional, y por lo tanto para que usted se sienta menos autómata.

Si usted tiene alguna preocupación o duda respecto a la medicación no deje de planteársela a su terapeuta. Usted tiene derecho a informarse. Su médico debe de informarle de ello. Aclarar las dudas con su médico fomentará una mejor relación terapéutica y le será beneficiosa en su evolución.

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