"COSA DE NERVIOS".-


“COSA DE NERVIOS”

ARTÍCULO PUBLICADO POR JULIO BECERRA VICENTE EN EL DIARIO SAN FERNANDO INFORMACION

Los trastornos por ansiedad vistos, desde un punto de vista psicosocial, son percibidos por una gran parte de la población como una categoría de problemas a ocultar o enmascarar. Esto ocurre tanto a las personas que los sufren como a aquellas que las rodean.

Todos tenemos posibilidades de enfermar o de padecer cualquier trastorno. Dependerá de nuestras capacidades de afrontar situaciones difíciles el que las sobrellevemos de mejor o peor manera. Lo cierto es que independientemente de que, a nivel personal, tengamos suficientes recursos personales para poder enfrentarnos con lo que nos toca vivir, la sociedad percibe de distinta forma las distintas patologías.

Pongamos el ejemplo del cáncer, esta enfermedad tiene lo que podemos denominar “mala prensa”. ¿Quién no ha oído llamarle, en vez de por su nombre, una “cosa mala”?, de esta forma ni siquiera se la nombra, se convierte, por tanto, en tabú para muchas personas. Afortunadamente debido a las campañas de información y formación llevadas a cabo por instituciones y asociaciones esta tendencia va cambiando.

¿Pero qué ocurre cuando de lo que estamos hablando son de problemas de salud mental? En concreto de los Trastornos por Ansiedad.

Existe mucha información, dirigida al gran público, que se ofrece en todos los medios de comunicación; se nos habla del estrés, de la ansiedad, de la depresión y de recetas de cómo combatirlas. Menudean los testimonios de personas que dicen haber superado problemas con tal o cual método.

Lo cierto es que muchas personas que sufren problemas o trastornos mentales recorren, a menudo, un largo camino lleno de obstáculos. En ocasiones la falta formación e información de algunos profesionales hacen que el paciente sea tratado como alguien que “debe dejarse de tonterías y tirar hacia delante” (frase esta frecuentemente utilizada). A ello se une la frustración continuada que la persona padece como consecuencia de la incapacidad de solucionar sus problemas. La familia intenta animar al familiar para que se supere, pero al no saber de qué problema se trata, puesto que nadie aún ha hecho un diagnóstico preciso, más allá de ese tópico de “cosa de nervios”, acaba por generar una actitud de incomprensión, más o menos velada, que genera aún mayores cantidades de sufrimiento al paciente. Esta situación puede durar años. Durante este período de tiempo el afectado suele ser tratado de sus síntomas sin que las causas que originan y que mantienen su problema sean ni detectadas ni modificadas

Sólo cuando el paciente es informado de qué es lo que le ocurre, su diagnóstico preciso, y lo que es más, qué pronostico y cuáles son las vías de recuperación, es cuando empieza realmente a liberarse de esa carga adicional con la que la sociedad lastra esos otros problemas de salud: los mentales.

Es un largo camino el que queda por recorrer hasta que, en nuestra sociedad, los trastornos mentales, en general y los de ansiedad en particular, dejen de estar estigmatizados. Administraciones públicas y asociaciones de afectados por un lado y profesionales de la salud mental por otro debemos hacer un esfuerzo continuado por formar e informar, para que así de esta forma, la situación vaya cambiando y dejemos de oir esa etiqueta: “cosa de nervios” que a menudo esconde miedos, tabúes y prejuicios tanto personales como sociales.

FUENTE:http://www.cop.es/colegiados/S-02633/COSADENERVIOS.htm

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