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Revista de Psicopatologia y Psicología Clínica
Vol. 2. N» 1, pp. 83-96, 1997
LA AUTOEXPOSICION Y PREVENCIÓN DE
RESPUESTA EN UN CASO DE TRASTORNO
OBSESIVO-COMPULSIVO CON RITUALES
DE COMPROBACIÓN
Cristina Robert Flors
Unidad de Salud Mental de Vila-Real (Castellón)
Universidad Jaume I (Castellón)
RESUIMEN
El presente trabajo se enmarca dentro del esfuerzo observado en los últimos años
en el ámbito de la psicología clínica por disminuir el coste de los tratamientos psicológicos.
Se presenta un caso de trastomo obsesivo-compulsivo con rituales de
comprobación, tratado en un centro de asistencia público con un programa de tratamiento
de exposición y prevención de respuesta. La aplicación del tratamiento fue
llevada a cabo por completo por el paciente, limitándose el papel del psicólogo a la
explicación de la técnica, la supervisión de su aplicación y refuerzo de los logros. El
tratamiento se realizó en ocho sesiones de unos 30-45 minutos de duración, a lo largo
de cuatro meses. Se ofrecen resultados obtenidos al finalizar la terapia, a los ocho
meses y al año de seguimiento.
Palabras clave: Trastorno obsesivo-compulsivo; Tratamiento psicológico,;
Autoexposición

INTRODUCCIÓN
Los trastornos de ansiedad presentan una
alta prevalencia entre los pacientes que acuden
a las consultas de atención primaria y
entre aquellos que acuden a recibir ayuda especializada
(Marks, 1987). Entre éstos, el trastorno
obsesivo-compulsivo es uno de los que
causan un mayor grado de nialestar e incapacidad
en aquellas personas que lo padecen.
Es a partir de mediados de los años sesenta
(Meyer, 1966) y, sobre todo, a partir de la
década de los setenta, cuando, con el surgimiento
de las técnicas de exposición y prevención
de respuesta, el pronóstico para estos
pacientes parece mejorar obstensibiemente
(Hodgson y Rachman, 1977; Marks, 1975). En
la actualidad, podemos decir que éste es el
tratamiento de elección para la mayoría de
estos pacientes (Cruzado, 1993; Greist, 1992),
ya que éstas técnicas han demostrado ser
eficaces a largo plazo para el tratamiento de
este trastorno (Marks, 1987; Robert y Botella,
1990; Marks y Sullivan, 1992; De Silva y Rachman,
1995). Es por esto que, en el momento
actual, el interés de investigadores y clínicos
está dirigido, no tanto hacia la consecución de
técnicas de tratamiento útiles, como a intentar
disminuir el coste de estos tratamientos, manteniendo
su eficacia.
El coste de las terapias psicológicas se
debe principalmente a la necesidad de presencia
activa por parte del terapeuta. Por esta
razón, este tiempo de dedicación del terapeuta
por paciente se ha intentado reducir de diferentes
modos: utilizando un formato de grupo
(Méndez, Olivares y Macla, 1993), disminuyendo
el número de sesiones de terapia, utilizando
como coterapeuta a personal auxiliar
(Ruipérez, Robert y Botella, 1994), proporcionando
materiales de auto-ayuda (Pruitt, Mille
y Smith, 1989), y fomentando la autoexposición,
con o sin ayuda de coterapeuta.
El presente trabajo se enmarca dentro de
este esfuerzo por disminuir el coste de los
tratamientos psicológicos, ofreciendo un programa
de tratamiento de exposición y prevención
de respuesta, sin tratamiento farmacológico
coadyuvante, que fue llevado a cabo por
completo por el paciente, limitándose el papel
del psicólogo a la explicación de la técnica, la
supervisión de su aplicación y el refuerzo de
los logros.
2. MÉTODO
2.1. Descripción del caso
El paciente es un hombre de 39 años, de
clase social media, casado hace trece años y
con relación de pareja estable. Tiene una hija
de 11 años. Respecto a su familia de origen,
es el mayor de tres hermanos, y es el único
varón. Terminó los estudios primarios y trabaja
como esmaltador en una empresa de cerámica.
Vive en un pueblo de 18.000 habitantes.
Acude en agosto de 1995 a la Unidad de
Salud Mental remitido por su médico de cabecera
por la existencia de diversos rituales
de verificación.
Se comporta de manera educada y muy
formal durante toda la entrevista. Presenta un
aspecto saludable y fuerte, pulcro y aseado Su
discurso es coherente. En ocasiones presenta
dificultades para explicar su problema y necesita
tiempo, ya que es meticuloso con sus
explicaciones. Aparenta encontrarse en tensión
todo el rato, suda y gesticula con frecuencia.
Al preguntarle si se encuentra nervioso,
contesta negativamente. Viene acompañado
por su mujer, de 32 años, que presenta un
aspecto más relajado que el marido. Esta se
muestra atenta y comprensiva durante la entrevista.
La interacción entre los dos es correcta.
El paciente se define a sí mismo como una
persona educada, respetuosa, responsable y
perfeccionista. Parece mantener sus emociones
bajo un estricto control. Tiene una alta
autoestima (se auto-califica como “buena
persona, honrado, trabajador, etc”). Mantiene
buenas relaciones familiares. También presenta
una buena adaptación laboral, pues le gusta
su trabajo y valora positivamente las relaciones
con los compañeros.
Relata que el embarazo de su madre, el
parto y su propio desarrollo evolutivo fueron
normales. Verbaliza una buena relación familiar
y adaptación escolar. No presenta problemas
psicológicos anteriores. Operado de hernia
inguinal a los 25 años. Rechazó los puntos
de la primera operación diez años después,
por lo que tuvo que ser nuevamente operado.
Dice que pasó mucho miedo. Su estado de
salud actual es bueno. No presenta problemas
de sueño ni alimentación.

2.2. Motivo de consulta
En el momento actual presenta rituales de
comprobación que aparecen en las situaciones
de desplazamientos, sea conduciendo, en
bicicleta o andando, principalmente, cuando
adelanta a alguien o entra en una rotonda de
giro, y en respuesta a obsesiones de duda
sobre la posibilidad de haber hecho algo mal.
El nivel de perturbación es moderado, pues la
evitación reduce el malestar y los rituales no
implican actividades vitales para el sujeto.
Indica que cuando entra en una rotonda
conduciendo, piensa que “ha podido hacer algo
que no está bien”. Da la vuelta y hace de
nuevo el recorrido para comprobar que todo
está en orden. Estas verificaciones las suele
realizar varias veces seguidas, hasta que se
queda tranquilo. En ocasiones es tan alta la
ansiedad que ha necesitado llegar a casa, recoger
a su mujer y volver al mismo sitio para
asegurarse de que no ha pasado nada malo.
Algo parecido le ocurre cuando va en bicicleta,
cuando adelanta a alguien en coche
e incluso cuando va andando. Piensa que ha
podido hacer algo incorrecto, por lo que se
detiene varias veces para comprobarlo. En el
momento actual, y como un modo de evitar
el malestar, no coge el coche desde hace
algunos meses.
Hace unos veinte años dio un golpe con el
coche a una moto, sin mayores consecuencias,
pero él cree que pudiera tener relación
con sus problemas actuales. Los rituales de
comprobación se iniciaron coincidiendo con la
compra de un coche nuevo. Al principio sólo
le ocurría en las rotondas, pero, de modo gradual,
se ha ido generalizando a más situaciones
y ha ido aumentando el número de comprobaciones
que debe realizar.
No sabe a qué atribuir su problema. Dice
que “tiene manías” y las encuentra absurdas,
pero no puede resistirse a ellas. Nunca ha
recibido tratamiento farmacológico ni psicológico
por éste u otros problemas.
3. EVALUACIÓN
Se llevó a cabo a lo largo de dos sesiones,
y se utilizaron los siguientes instrumentos:
– Entrevista clínica: proporcionó la información
necesaria para desarrollar la historia clínica
y evaluar las conductas objeto del tratamiento.
– Inventario de Depresión de Beck (1961)
(versión 21 items).
– Inventario de Autoevaluación de la Ansiedad
Estado-Rasgo (STAI) (Spielberger, Gorush
y Lushene, 1970), para valorar el nivel de ansiedad
en general (ansiedad-estado).
– Escala de Adaptación de Echeburúa y
Corral (1987)
Para evaluar el trastorno obsesivo-compulsivo
se utilizaron los siguientes instrumentos:
– Compulsive Activity Checkiist {CAC)
(Philpott, 1975).
– Inventario de Obsesión-Compulsión del
Maudsley (Hodgson y Rachman. 1977).
– Escala ET (adaptación de la escala S-1
de Marks, 1975): se establecieron conjuntamente
entre paciente y terapeuta las conductas
objetivo (situaciones o actividades que
evita). La escala permite valorar en cada sesión
el grado de evitación y temor para cada una
de ellas (de 0= nada a 10= muchísimo).
– Registro de conductas de comprobación,
durante un período de 10 días, de línea-base,
antes de iniciar el tratamiento (Anexo 1).
3.1. Diagnóstico y pronóstico
Según el sistema de clasificación diagnóstica
del DSM-IV (American Psychiatric Association,
1994):
Eje 1: 1= 42.8 Trastorno Obsesivo-Compulsivo
[300.3]
Eje 2: Z 03.2 No hay diagnóstico, características
de personalidad obsesivo-
compulsiva
[V71.09]
Eje 3: Ninguno.
Eje 4: Ninguno.
Eje 5: EEAG= 60
El pronóstico es favorable, debido a la alta
motivación del paciente y de su pareja hacia
la terapia, el alto valor que otorga a la realización
correcta de las tareas, su nivel intelectual,
la no existencia de otros problemas concomitantes
y el hecho de que nunca haya
intentado una terapia de exposición y prevención
de respuesta.
3.2. Psicopatograma
No presenta alteraciones del lenguaje,
estado de conciencia, curso del pensamiento

memoria, percepción, orientación, inteligencia,
ni juicio y creencias. Respecto al contenido
del pensamiento, se evidencia la existencia de
pensamientos obsesivos. En cuanto al nivel
de ansiedad, presenta una ansiedad difusa de
la que no es del todo consciente. Reconoce
estar enfermo y necesitar ayuda, y es capaz
de informar con exactitud sobre sus síntomas.
3.3. Análisis funcional
Problema 1: conductas de comprobación
en los desplazamientos.
– Situaciones desencadenantes:
. al conducir, entrar en una rotonda, adelantar
a peatones, ciclistas o motos.
. al pasear con la bicicleta por la montaña.
. cuando va andando por la calle, sobre
todo, si se cruza con otra persona.
– Respuestas cognitivas: piensa que ha
podido hacer algo que no está bien, haberle
hecho daño a alguien. Sabe que no ha hecho
nada malo, pero necesita cerciorarse. Si no
puede realizar los rituales, está pensando en
ello durante 10-15 minutos.
– Respuestas fisiológicas: En el registro de
línea-base se observa que el paciente realizó
conductas de comprobación en todas las
ocasiones en que se enfrentó a las situaciones
desencadenantes, con un nivel de ansiedad
leve (valoración media de 3, en una escala de
valoración de 0-10). El paciente informa que
cuando no puede realizar los rituales, presenta
una ansiedad más elevada (nivel de 6), que
él define como intranquilidad, pero que empieza
a disminuir a los 10-15 minutos.
– Respuestas motoras: múltiples y repetidas
conductas de comprobación: mirar hacia
atrás, repetir el recon’ido, mirar por el espejo
retrovisor. En el registro de línea base, estas
conductas aparecen a diario: mira hacia atrás
con una media de unas diez veces al día, de
3 a 10 veces cada vez, repite el recorrido con
una media de una repetición, una vez al día.
En el último mes, presenta conductas de
evitación: no coge el coche. Se le pregunta
qué ocurría antes de evitar la conducción y el
paciente índica que las repeticiones del recorrido
con el coche, al volver del trabajo, solían
tener una duración de unas dos horas.
– Consecuencias: disminución de la ansiedad
después de varias repeticiones.
Problema 2: conductas de comprobación
en casa.
– Situaciones desencadenantes: el momento
de acostarse.
– Respuestas cognitivas: “no sé si estarán
bien cerradas”.
– Respuestas fisiológicas: no reconoce
activación vegetativa.
– Respuestas motoras: comprueba varias
veces el gas, la televisión, la puerta de la
calle, con una duración media de 10 minutos
diarios.
– Consecuencias: se acuesta tranquilo.
En todas las situaciones anteriores, se
siente “liberado” de sus dudas y no necesita
realizar la comprobación si “traspasa la responsabilidad”
a otra persona (si su mujer
comprueba el gas, conduce otra persona, etc).
También disminuye su ansiedad cuando conduce
en caravana (piensa “de haber hecho
algo malo, me avisarían”).
Problema 3: otros problemas relacionados.
Perfeccionista y preocupado por los detalles.
Sus compañeros le dicen que es meticuloso
y ordenado en el trabajo. Siente con
frecuencia que no ha terminado bien determinadas
tareas, pero no realiza conductas de
comprobación en el trabajo. Estas preocupaciones
le duran minutos y no interfieren la
marcha de su trabajo. Tiene miedo al fracaso.
Preocupaciones ocasionales generadoras
de ansiedad sobre si le podría pasar algo a su
hija, si podría desan-ollar alguna enfermedad…
Principalmente cuando lee o escucha alguna
noticia sobre enfermedad o accidentes. Pero
informa de que le duran minutos y que es
capaz de “desengancharse”.
Fobia a la sangre. Suele marearse, aunque
no ha perdido el conocimiento. Presenta conductas
de evitación solapadas: en las revisiones
médicas de la empresa, solicita ser el
primero en la extracción, para evitar la ansiedad
anticipatoria.
3.4. Interferencia del problema en la vida
del paciente
Para valorar este punto se le pasó el cuestionario
de Echeburúa y Corral (1987), observándose
lo siguiente:
– Área social: leve.
– Área laboral: moderado. Evita coger el
coche, por lo que debe ir a trabajar en autobús

y debe pedir a un compañero que lo acompañe
en los desplazamientos. Si se ve obligado
a conducir, tarda el doble de lo normal en
volver a casa, debido a las conductas de
comprobación.
– Área familiar: moderado. Aunque su mujer
le dice que “son tonterías” y que no los realice
y en ocasiones debe acompañarlo a realizar
los rituales de comprobación, el paciente manifiesta
que éstos “no interfieren de modo significativo
en sus relaciones familiares”.
– Área personal: moderado. Tiende a evitar
actividades con las que antes disfrutaba, como
salir por la montaña con bicicleta. En los
desplazamientos se siente inseguro y necesita
más tiempo del normal.
4. TRATAMIENTO
El paciente indicó que no deseaba recibir
tratamiento farmacológico, “prefiere antes intentarlo
sin medicamentos”. La terapia psicológica
se inició a finales de Septiembre de
1995. El tratamiento de elección consistió en
la exposición sistemática a aquellas situaciones
que desencadenaban las conductas de
comprobación, junto con la prevención de tales
respuestas.
El tratamiento tuvo una duración total de
8 sesiones, a lo largo de cuatro meses. Las
sesiones de terapia se llevaron a cabo cada
10-15 días y tuvieron una duración aproximada
de 30-45 minutos (excepto la primera sesión,
que duró una hora y cuarto). El retest se llevó
a cabo 15 semanas después de iniciado el
tratamiento. El primer seguimiento tuvo lugar
a los ocho meses de la finalización del mismo,
y el segundo seguimiento al año.
La primera sesión de tratamiento se dedicó
a explicar al paciente y a su esposa los resultados
de la evaluación, así como los fundamentos
de la terapia. El contenido de la sesión
fue el siguiente:
1. Explicación de los resultados de la evaluación,
especialmente, los datos obtenidos
en el análisis funcional.
2. Explicación del papel adaptativo de la
ansiedad y de las formas de manifestarse (los
tres sistemas de respuesta).
3. Explicación del papel de la evitación
y los rituales en el mantenimiento del problema.
4. Explicación de las técnicas de exposición
y prevención de respuesta.
5. Realización en colaboración con el paciente
y su esposa de la jerarquía de situaciones
de exposición.
6. Explicación a la esposa del paciente de
su papel como coterapeuta: reforzar los logros,
ayudarle a planificar las sesiones de exposición,
no reforzar las dudas (no proporcionar
al paciente seguridad sobre la correcta
realización de una conducta).
7. Planificación de las tareas hasta la próxima
sesión.
Tras cada una de las explicaciones se pidió
a cada uno de los cónyuges su opinión sobre
lo expuesto, en qué medida era coherente con
su experiencia y se les solicitó un breve resumen,
para aseguramos de que lo habían entendido
con claridad. Asimismo, se dedicó la
sesión a fomentar la motivación hacia el tratamiento
y a recalcar la importancia de una
implicación activa en el mismo.
Se negociaron con el paciente ios objetivos
de terapia y éstos fueron los siguientes:
1. Girar conduciendo solo en una rotonda
y no comprobar por el retrovisor ni volver hacia
atrás.
2. Ir andando (sin adelantar a nadie) y no
mirar atrás.
3. Adelantar andando a alguien y no mirar
hacia atrás.
4. Adelantar en coche una bicicleta o una
moto y no mirar atrás.
5. Comprobar una sola vez el gas y la
puerta.
6. No mirar atrás ni retroceder en bicicleta.
Tal y como se observa en la tabla n° 1, se
obtuvieron dos jerarquías de situaciones para
iniciar la exposición, una para cada una de las
situaciones-problema.
Se pactaron entre el terapeuta y ambos
cónyuges las tareas de exposición. Las instrucciones
fueron: realizar una exposición diaria
de un hora y media de duración (mínimo
una hora), empezando por el objetivo 1 de la
primera jerarquía. Cuando la ansiedad máxima
fuera inferior a 3, continuar con el siguiente
objetivo. El paciente debía anotar la ansiedad
que sentía en las hojas de registro de
exposición (Anexo 2), cada 10 minutos o
cuando notara un cambio en el nivel de ansiedad,
utilizando una escala USA (Unidades

88 C. ROBERT
Subjetivas de Ansiedad) de O (nada de ansiedad)
a 10 (muchísima ansiedad). No podía
terminar la exposición antes de observar una
disminución (aunque fuera mínima) en su nivel
de ansiedad. El resto del día, no debía de
comprobar en ninguna de las situaciones donde
lo hacía en el pasado (prevención de respuesta).
Además, el paciente se comprometió a
practicar a diario la prevención de respuesta
en las conductas de comprobación en casa.
Se les proporcionaron una serie de instrucciones
escritas que resumían la información
facilitada en terapia (Anexo 3), y se les dio
posibilidad de llamar al terapeuta por teléfono
si surgían dificultades. También se estableció
la cita para la siguiente sesión.
Las siguientes sesiones se dedicaron a
revisar las tareas, reforzar el progreso, comentar
las dificultades y programar las siguientes
prácticas de exposición y prevención de
respuesta. En cada sesión se pedía al paciente
que valorara el nivel actual de evitación y
temor de los objetivos iniciales de terapia.
El sujeto realizó las tareas de exposición
con una frecuencia casi diaria. En total, realizó
un total de 65 sesiones de autoexposición,
repartidas a lo largo de 59 días (algunos días
realizó dos sesiones).
Empezó la primera sesión de exposición
con la conducta “Andar por el pueblo en
compañía de mi mujer” (la valoración de los
niveles subjetivos de ansiedad en esta primera
sesión fueron: ansiedad inicial = 3; máximas
3 y al acabar= 3). Este objetivo lo practicó
durante las 6 primeras sesiones de exposición.
En las siguientes tres sesiones, comenzó
a quedar con su mujer cada 15-30 minutos
(ansiedad máxima = 1). Durante doce sesiones
más, el sujeto anduvo solo una hora diaria
por el pueblo, sin realizar conductas de comprobación
(ansiedad máxíma= 1).
En la sesión 18 de exposición, abordó el
objetivo de ‘Conducir el coche por el pueblo”.
Condujo acompañado por su mujer en la sesión
18,19, 28, 29 y 30 de exposición, con una ansiedad
máxima de 2. De la sesión 37 a la 49
realizó de modo diario una sesión de exposición,
conduciendo sólo por el pueblo durante
una hora, con una ansiedad máxima de 1.
En la sesión 20 comienza a exponerse al
objetivo “Conducir por carretera, entrando en
rotondas de giro, sin realizar conductas de
comprobación”. Este objetivo lo practicó durante
trece sesiones, con una ansiedad máxima
de 1. A partir de la sesión 38 inicia la
exposición a este objetivo sin compañía. El
primer día, realiza una vuelta de repetición en
Tabla 1.- Jerarquías de exposición a las conductas-objetivo
Problema 1: conductas de comprobación en los desplazamientos
1) Andar por la calle acompañado de su mujer, sin mirar hacia atrás.
2) Andar por la calle solo, sin mirar hacia atrás, quedando con su mujer cada 15 minutos.
3) Lo mismo, pero quedando con su mujer cada media hora.
4) Lo mismo, pero su mujer le espera en casa.
5) Lo mismo, pero su mujer no está en casa mientras dura la exposición.
6) Conducir en coche por el pueblo, acompañado. Adelantar y no comprobar.
7) Lo mismo, pero conduciendo solo.
8) Conducir en bicicleta y no girarse para comprobar.
9) Conducir por carretera sin comprobar. Acompañado.
10) Lo mismo pero solo.
11) Girar en rotondas sin retroceder ni mirar para comprobar. Acompañado.
12) Lo mismo pero solo.
Problema 2: conductas de comprobación en casa
1) Cerrar el gas antes de acostarse y no volver para comprobarlo.
2) Echar los cerrojos de la puerta antes de acostarse y no volver para comprobarlo.

una de las rotondas porque “con el sol no
había visto bien y podía haber ocurrido algo”.
Al llegar a casa, aborda esta dificultad con su
mujer, y no vuelve a repetir ningún recorrido.
Sí se observan, en las primeras sesiones
algunas conductas aisladas (no más de dos
veces seguidas) de comprobación por el espejo
retrovisor. La ansiedad máxima en las
once sesiones de exposición a este objetivo
es de uno.
Las sesiones 29 y 32 las dedicó al objetivo
de “circular en bicicleta sin realizar conductas
de comprobación”, con una ansiedad máxima
de 0.
La prevención de respuesta en las conductas
de “comprobación del gas y la puerta” se
llevó a cabo desde el primer día.
Una vez llevadas a cabo las sesiones de exposición
a cada una de las conductas-objetivo,
el sujeto las incorporaba a su vida cotidiana.
En ningún momento la ansiedad durante
las exposiciones fue alta (ansiedad máxima=
3), a pesar de las valoraciones que el sujeto
dio a algunas de las conductas-objetivo antes
de iniciar el tratamiento. Aunque el paciente
tuvo dificultades en alguna ocasión para aplicar
la prevención de respuesta (girar la cabeza
alguna vez andando, o mirar por el espejo
retrovisor), en ninguna de las ocasiones repitió
estas conductas más de una vez.
5. RESULTADOS
En la valoración de las conductas objetivo
(gráfico 1) se aprecia una disminución continuada
y progresiva de la ansiedad y de la
evitación a lo largo de las sesiones de terapia.
Sólo se observa una excepción en este patrón
en la segunda sesión, cuando el paciente acaba
de iniciar la exposición. Aquí el paciente informa
de un incremento en la valoración
subjetiva de la ansiedad en las conductasobjetivo
números 1, 3,4 y 5. No es difícil entender
este incremento si tenemos en cuenta que
hasta ese momento el paciente había evitado
esas conductas.
Cabe subrayar que la ansiedad y la evitación
desaparecen totalmente al finalizar la
terapia y que esta importante mejoría se
mantiene en los seguimientos.
Por otra parte, tal y como se observa en
la tabla número 2, se aprecia una disminución
en la puntuación de todas las variables clínicas
relacionadas con el trastorno obsesivocompulsivo
propiamente dicho. Antes de iniciar
la terapia, el paciente obtuvo una puntuación
total en el CAC (Philpott. 1975) de 7:
puntuó con un 2^ el item “volver sobre sus
propios pasos” y con un 1^ en los items “tocar
las manecillas de las puertas”, “abrir y cerrar
puertas y ventanas”, “andar por la calle”, “tirar
cosas” y “conducir el coche”. Sin embargo, al
finalizar la terapia y en los seguimientos se
observaba una puntuación de cero (1 en el
seguimiento realizado a los ocho meses de
finalización de la terapia). En el Inventario de
Obsesión-Compulsión del Maudsley (Hodgson
y Rachman, 1977), puntuó en la mayoría de
items que valoran el componente de “comprobación”.
Antes de la terapia se observa una
puntuación de 10, que disminuye a la mitad
cuando finaliza la terapia y continua observándose
una mejoría progresiva en los seguimientos.
Tabla 2.- Puntuaciones en los distintos
cuestionarios antes de iniciar la terapia, al
finalizar ésta y en los distintos seguimientos

Por lo que respecta a la severidad de la
depresión y ansiedad-rasgo, el sujeto partía
de un nivel preterapia no clínico (no depresión
en el BDI y un centil de 5 en la ansiedadrasgo).
Estos niveles se mantienen tanto al
finalizar la terapia como en los seguimientos,
apreciándose una progresiva disminución en
ambos a medida que pasa el tiempo, excepto
en el último seguimiento, donde se observa un
aumento en el nivel de ansiedad-rasgo, aunque
ésta sigue siendo baja (centil 11).
Es de señalar que en el último seguimiento,
al año de finalización de la terapia, el
paciente relata que en una ocasión (un mes

antes de acudir) realizó una conducta de comprobación.
Coincidió con una época de mayor
volumen de trabajo. Al entrar en una rotonda,
se dio cuenta de que había entrado abstraído,
pensó “no estoy prestando toda la atención
que debo” y dio otra vuelta, para comprobar
que “no había hecho nada mal”. Al llegar a
casa lo habló con su mujer y decidió durante
unos días hacer sesiones de exposición (coger
el coche por rotondas) y prevención de respuesta.
El terapeuta reforzó la autoaplicación
de las estrategias de prevención de recaídas.
CONCLUSIONES
Como se ha ido poniendo ya de manifiesto
en otros trabajos (Ruipérez et al., 1994), los
resultados del presente trabajo permiten ser
optimistas sobre la posibilidad de ofrecer tratamiento
psicológico eficaz para los trastornos
de ansiedad a bajo coste: es posible conseguir
una reducción importante en las conductas de
evitación y las compulsiones con una participación
mínima por parte del terapeuta.
En este caso observamos como ha sido
posible eliminar estas conductas, que estaban
causando un marcado malestar tanto al paciente
como a su familia, mediante técnicas
de exposición y prevención de respuesta autoaplicadas,
reduciéndose el tiempo real de
dedicación del terapeuta a ocho sesiones.
Además, los resultados se mantienen a lo largo
del tiempo (un año de seguimiento), habiendo
adquirido el paciente la capacidad de hacer
frente por sí solo a posibles recaídas, siendo
capaz de planificar sesiones de exposición y
prevención de respuesta sin la ayuda del
terapeuta cuando esto fue necesario. De este
modo, parece posible ofrecer ayuda a bajo
coste, desde centros públicos, para un problema
altamente incapacitante, como es el trastorno
obsesivo-compulsivo.
No queremos pecar de optimistas sobre
este resultado, ya que se trata, obviamente,
de un estudio de caso, que, además, no
muestra niveles clínicos de depresión y ansiedad
pre-tratamiento. Es necesaria la realización
de estudios clínicos controlados antes de
que podamos generalizar estos resultados al
conjunto de pacientes que presentan el mismo
diagnóstico.
http://e-spacio.uned.es:8080/fedora/get/bibliuned:Psicopat-1997-C09C7489-F142-3046-9F9F-641F75A25002/PDF

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