TRASTORNO OBSESIVO COMPULSIVO

Toc Toc

El Trastorno Obsesivo Compulsivo golpea a la puerta de la vida de una persona o una familia. Se trata de una enfermedad mental que tiene dos componentes fundamentales; las ideas obsesivas y los rituales compulsivos. Las ideas obsesivas se diferencian de las demás ideas por su carácter intrusivo y la ansiedad que le generan a la persona que las padece. Por ejemplo, a un padre responsable le viene la idea de que empujará a su querido hijo a las vías del tren, a un adolescente le asalta la idea de que tomará un cuchillo y apuñalará a la novia u otro ser querido. Un ama de casa siente que sus manos pueden estar contaminadas con microbios, una niña cree que puede haber alguien debajo de su cama. La lista de ideas obsesivas es infinita. Como respuesta a estas ideas obsesivas que generan mucha ansiedad aparecen los rituales compulsivos para tratar de neutralizar la ansiedad que generaron dichas ideas. La lista de rituales es tan infinita como la de ideas obsesivas. El padre que temía arrojar a su hijo al tren podrá contar números hasta tal cifra de una forma particular o podrá caminar por las calles esquivando las uniones de las baldosas, el adolescente podrá por ejemplo comprar compulsivamente flores a la persona que imaginó apuñalar, el ama de casa se lavará las manos decenas de veces, desinfectará cada rincón de la casa minuciosamente, la niña no se dormirá hasta haber verificado cuidadosamente que no hay nadie bajo su cama por ejemplo.La relación entre las ideas obsesivas y los rituales compulsivos puede ser lógica o no. Y puede darse en algunos casos que este solo presente el componente de las ideas obsesivas.

Una gran cantidad de personas sufre este trastorno en el mundo y en la Argentina. Se diagnostica el trastorno cuando la magnitud de los síntomas interfiere con la vida de la persona, impidiéndole, en los casos más severos, trabajar y tener una vida social normal. El trastorno suele aparecer a principios de la adolescencia, aunque puede llegar a aparecer en algunos casos despues de los treinta años. Se instala lentamente y comienza a interferir con distintas actividades del individuo y su familia. Mientras más tiempo se deje progresar el trastorno más difícil será la curación. Existen tratamientos protocolizados acerca del TOC, no muy conocidos por la mayoría de los terapeutas del país, que posibilitan una mejoría del trastorno y en algunos casos su cura. El tratamiento comienza eliminando primero los rituales compulsivos a través de una técnica que se llama EPR (Exposición y Prevención de Respuesta) lo que también reduce la carga de ansiedad que trae la idea obsesiva. Después se trabaja con diferentes técnicas sobre las ideas obsesivas remanentes. Los tratamientos Standard que combinan una terapia cognitivo conductual con farmacoterapia duran entre 10 y 20 sesiones. La acción conjunta de la medicación y la psicoterapia es la que ha demostrado los mejores resultados de recuperación a largo plazo de esta enfermedad.

Lic. Emilio Vignes

Los síntomas del trastorno obsesivo compulsivo

Los síntomas del trastorno obsesivo compulsivo

Aunque el trastorno obsesivo compulsivo puede manifestarse de multitud de maneras, los síntomas más comunes pueden ser las compulsiones de comprobación y las de lavado o limpieza. Otros síntomas incluyen la necesidad de simetría, los pensamientos sxuales y/o agresivos involuntarios, contar de modo compulsivo, la necesidad de preguntar constantemente para asegurarse, los rituales de ordenar y acumular.

Algunas personas son ¨obsesivas puras¨. Esto significa que sufren obsesiones pero no compulsiones. Es probable que tales individuos experimenten pensamientos repetitivos de un acto sexual agresivo que son censurables para ellos. Otros presentan una ¨lentitud obsesiva primaria¨. En estas personas, la parsimonia constituye el síntoma básico.

Pueden dedicar varias horas al día para asearse, vestirse y comer.

El patrón de presencia de los síntomas del trastorno obsesivo compulsivo es extremadamente variado. Aunque muchas personas con trastorno obsesivo compulsivo presentan un síntoma a lo largo de sus vidas, otros con frecuencia padecen obsesiones y compulsiones múltiples. Por ejemplo, un ¨comprobador¨ también puede ser alguien que ¨se asea compulsivamente¨. Además, los síntomas pueden alternarse y transformarse a lo largo del ciclo vital. Por ejemplo, una persona con pensamientos intrusos en la adolescencia puede superar dicho problema sólo para convertirse en alguien que se lava compulsivamente en la etapa inicial de la vida adulta y devenir después en un comprobador.

En las siguientes páginas aparece una lista de los síntomas del trastorno obsesivo compulsivo. Reconocerlos puede ayudar al enfermo a ¨salir del armario¨ autoimpuesto y buscar tratamiento.

Un síntoma o más no basta para diagnosticar un trastorno obsesivo compulsivo. Recuerde que tal disfunción sólo se diagnostica cuando tales conductas provocan un daño importante, distress o ansiedad, o consumen un tiempo excesivo.

Obsesiones

Obsesiones de contaminación

Temor o disgusto excesivo, y preocupación por evitar:

· Desechos o secreciones corporales: orina , heces, saliva, sangre

· Suciedad o gérmenes

· Substancias o residuos viscosos

· Agentes limpiadores domésticos o medicinas

· Contaminaciones ambientales

· Tocar animales

· Insectos

· Llegar a enfermarse por contaminación

· Hacer enfermar a otros al contaminarles

· enfermedades: sida, hepatitis, enfermedades venéreas.

Obsesiones de acumular, guardar y coleccionar

· preocupación por tirar las cosas, incluso objetos aparentemente más inservibles

· necesidad de amontonar objetos inservibles

· necesidad de recoger cosas del suelo

· sentirse incómodo en un espacio vacío, sentir la necesidad de llenarlo.

Obsesiones de orden

· Preocupación por la simetría, exactitud o el orden

· Preocupación excesiva porque la escritura a mano sea perfecta o ¨como debe ser¨

· Preocupación por alinear los papeles, libros y otros objetos de un cierto modo ¨perfecto¨.

Obsesiones religiosas, escrupulosidad

Temor excesivo, preocupación e inquietud por:

· Albergar pensamientos blasfemos o decir cosas negativas

· Ser castigado debido a pensamientos blasfemos

· Preocupación por las creencias religiosas

· Cuestiones de rectitud y equivocación, moralidad

· Insistir en imágenes o pensamientos religiosos

Obsesiones somáticas

Temor, preocupación e inquietud excesivos con respecto a:

· Padecer una enfermedad o a la reacción negativa de los demás a la propia apariencia

Obsesiones agresivas

Preocupación y temor excesivo a:

· Dañarse a si mismo

· Dañar a los demás

· Actuar en base a impulsos involuntarios, esto es : atropellar o apuñalar a alguien.

· Dañar a los demás por su falta de cuidado

· Responsabilidad de algún terrible accidente. Incendio, robo

· Dejar escapar insultos u obscenidades

· Hacer algo embarazoso o parecer un loco

· Imágenes violentas u horrendas en su mente que puedan dañar a los demás

Obsesiones sexuales

Pensamientos involuntarios, inquietantes e intrusos:

· De naturaleza sexual (o también imágenes o impulsos)

· En los que molesta a sus propios hijos o a otros niños

· Sobre la posibilidad de ser o convertirse en homosexual

· Imágenes de conducta sexual violenta hacia los demás.

Miscelánea de obsesiones

· Necesidad imperiosa de recordad ciertas cosas: eslóganes, matrículas de coches, nombres, palabras, eventos del pasado

· Temor a decir algo erróneo, afirmar algo que no sea correcto o a olvidar detalles

· Preocupación por perder cosas

· Preocupación por cometer errores

· Molestarse fácilmente por ciertos sonidos y ruidos: tic tac de un reloj, ruidos fuertes, timbres

· Molestarse fácilmente por la textura de la ropa, el tacto de la piel

· sonidos intrusos y sin sentido, música, palabras

· temores a decir ciertas cosas debido a creencias supersticiosas sobre palabras particulares

· Miedo a vestir con ciertos colores por razones supersticiosas

· Temores supersticiosos exagerados y adhesión rígida a ellos

· Preocupación excesiva por números que traen o no suerte y apegarse rígidamente a ellos

Compulsiones

Compulsiones de limpieza y lavado

Un excesivo/ a, ilógico / e incontrolable:

· Lavado de manos, desempeñado con frecuencia de un modo ritual

· Baño o ducha, desempeñado con frecuencia de modo ritual

· Ritual de cepillado de dientes, afeitado, acicalado

· Limpieza de la casa, ciertas habitaciones, patio

· Limpieza de objetos o elementos domésticos

· Empleo de limpiadores o técnicas de limpieza especiales

· evitación de objetos considerados ¨contaminados¨

· evitación de lugares específicos –ciudades, pueblos, edificios- considerados ¨contaminados´

· preocupación por llevar guantes u otra protección para evitar la ¨contaminación¨

Compulsiones de comprobación

Comprobar una y otra vez (a pesar de una confirmación reiterada)

· que no daño a otros sin percatarse

· que no se hizo daño

· que otros no le dañaron

· que no se cometió algún error

· que no ocurrió nada terrible

· que no hizo nada que pudiera causar un daño futuro

· algún aspecto de su estado físico o salud: pulso, presión sanguínea, apariencia.

· El entorno físico: cerraduras, ventanas, cocina, aparatos.

· Que los frascos se encuentren cerrados apretándolos con fuerza excesiva.

· Que las puertas estén cerradas mediante la acción de cerrar repetidamente.

Compulsiones de acumular, amontonar y coleccionar

· Guardar, coleccionar objetos inservibles

· Recoger objetos inservibles del suelo

· Dificultad para tirar objetos aparentemente inservibles ¨algún día necesitaré esto…¨

Repetir, contar, ordenar

· Leer y releer las cosas, a veces durante horas

· Preocupación excesiva por no entender algo que lea

· Escribir y reescribir en exceso las cosas

· Repetir actividades rutinarias: entrar y salir por las puertas, cruzar repetidamente , levantarse y sentarse en una silla, peinarse o atarse los zapatos o vestirse y desvestirse una y otra vez

· Realizar ciertas actividades una cierta cantidad de veces

· Contar objetos: libros de una estantería, baldosas, coches

· Colocar los objetos en un cierto orden: libros lapiceros, interior de un armario

Miscelánea compulsiones

· Rituales mentales, oraciones, repetir ¨buenos pensamientos¨ para contrarrestar a los ¨pensamientos negativos¨

Nota: al contrario que en las obsesiones, estos rituales mentales se llevan a cabo con una intención de reducir o neutralizar la ansiedad

· Necesidad excesiva de preguntar reiteradamente para asegurarse cuando, para los demás, ya existe una garantía evidente y ésta ya ha sido suministrada por quienes le rodean

· Necesidad de confesar una conducta errónea, incluyendo las infracciones conductuales insignificantes más leves con respecto a los demás

· Conducta supersticiosa que implica cantidades excesivas de tiempo

· necesidad de tocar, tapar o frotar ciertos objetos o personas

· tomar medidas, además de la comprobación, para impedir el daño a uno mismo o a los demás, por ejemplo, evitar ciertos objetos o adoptar precauciones extremas para impedir un daño o peligro altamente improbable

· comer de modo ritual, de acuerdo a ¨reglas¨ específicas: disponer la comida o los utensilios, comer en ciertos momentos, ingerir la comida según un orden particular.

Síntomas relacionados

· tirarse del pelo, de la cabeza, pestañas, cejas, áreas púbicas

· actos de autoagresión o automutilación, rascarse la piel

· compras compulsivas

nota: la compra compulsiva se relaciona con frecuencia con la acumulación: por ejemplo comprar una serie de objetos por miedo a que se agoten.

¿COMO SE DIAGNOSTICA EL TRASTORNO OBSESIVO COMPULSIVO?

El diagnóstico del trastorno obsesivo compulsivo se efectúa en base al examen psiquiátrico, a la historia de los síntomas y quejas del paciente y al grado en que los síntomas interfieren con el funcionamiento diario. Con base a la naturaleza, duración y frecuencia de los síntomas que se presenten, el clínico diferenciará si se trata de un trastorno obsesivo compulsivo o de alguna otra enfermedad con síntomas similares. Entre ellas se incluyen la esquizofrenia, las fobias, el ataque de pánico y el trastorno por ansiedad generalizada. Puede encomendarse un examen físico con el fin de descartar otras causas de los síntomas que se presentan. Hasta el momento no se encuentra disponible un análisis de sangre que diagnostique de un modo confiable el trastorno obsesivo compulsivo. Por tanto, ¿cómo distinguen los profesionales de la salud entre alguien que padece un trastorno obsesivo compulsivo y un individuo que sólo se preocupa en exceso?

Los estudios han demostrado que entre un 89 y un 90 % de las personas experimentan pensamientos involuntarios. Pero la mayoría de la gente puede albergar pensamientos desagradables sin un malestar excesivo o pueden apartar éstos fácilmente y por completo. Sus pensamientos son más breves en duración, así como menos intensos y más esporádicos. Por otro lado, las obsesiones del trastorno obsesivo compulsivo presentan, por lo general, un inicio específico, producen un malestar significativo y dan lugar a una poderosa y apremiante necesidad de neutralizarlas o reducirlas. Las obsesiones y compulsiones del trastorno obsesivo compulsivo interfieren de un modo importante en su vida. Los pacientes reconocen que aquellas son exageradas o ilógicas la mayor parte del tiempo. Existen varias herramientas que emplean los profesionales de la salud mental para ayudar al diagnóstico del trastorno obsesivo compulsivo.

La escala obsesiva compulsiva Yale-Brown (YBOCS) es un cuestionario empleado para ayudar a discriminar los síntomas obsesivos compulsivos y evaluar su gravedad. También se emplea para observar y evaluar la respuesta clínica al tratamiento. También existe una versión infantil de dicha escala. Otras herramientas de evaluación incluyen el listado de actividad compulsiva (CAC), el inventario de Obsesiones de Leyton (LOI), el inventario obsesivo compulsivo de Maudsley (MOCI), el inventario de Papua (PI) y la escala obsesiva compulsiva global NIMH (NIMH global OC)

TRASTORNO OBSESIVO COMPULSIVO Y VERGÜENZA

Los individuos con trastorno obsesivo compulsivo son, por lo general, reservados y sienten vergüenza por sus pensamientos obsesivos y sus conductas compulsivas. Muchos logran ocultar su trastorno durante años. Al contrario que muchas enfermedades mentales, las personas con trastorno obsesivo compulsivo son conscientes, al menos en ciertas ocasiones, de lo inapropiado de sus conductas y pensamientos. Sin embargo, con frecuencia ignoran que sus síntomas forman parte de una condición clínica identificable que puede ser tratada. O pueden tener el desprecio ajeno, quizás ni siquiera ¨encerrados¨ revelarían sus obsesiones y compulsiones.

Debido a su reserva, muchas personas esperan años, incluso décadas, para buscar ayuda. Mientras tanto, los pensamientos obsesivos y las conductas compulsivas se arraigan con más fuerza en su estilo de vida. La media de tiempo transcurrido entre el inicio de los síntomas y la búsqueda del tratamiento es de siete años y medio (Yaryura- Tobias y Neziroglu, 1997). Ojalá que una mayor educación sobre el trastorno obsesivo compulsivo acorte este período de tiempo.

Debido a la vergüenza que padecen las personas con trastorno obsesivo compulsivo, pude que no consulten a un profesional de la salud mental. En vez de ello, pueden preferir buscar ayuda para sus síntomas con otros profesionales sanitarios. Los médicos (no especializados en psiquiatría) que estén alerta pueden detectar síntomas del trastorno obsesivo compulsivo en pacientes que acuden a verles debido a problemas aparentemente poco relacionados. El médico de familia puede ser el primero que se percate de los síntomas del trastorno obsesivo compulsivo en los pacientes. Los padres y familiares pueden mencionar su preocupación por los frecuentes lavados, conteos o comprobaciones del paciente. Una preocupación excesiva por haberse enfermado del síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA) y otras enfermedades, que dan lugar a reiteradas e innecesarias consultas médicas, deberían alertar al médico.

Otros clínicos que probablemente detecten signos de un trastorno obsesivo compulsivo son los dermatólogos, oncólogos, internistas de enfermedades infecciosas, neurólogos, neurocirujanos, médicos obstétricos, pediatras, cirujanos plásticos y dentistas. Los síntomas de manos agrietadas y eczemas derivados de un excesivo lavado pueden ser percibidos por los dermatólogos. La gente puede acudir a un cirujano plástico para consultar repetidamente por lo que considera unas malformaciones obvias. Las lesiones en las encías derivadas de una excesiva limpieza de dientes pueden alertar al dentista. Pueden detectarse síntomas del trastorno obsesivo compulsivo tras el parto y durante el embarazo. Los neurólogos y neurocirujanos pueden percibir señales del trastorno obsesivo compulsivo asociados con el síndrome de Tourette, una herida en la cabeza, epilepsia, coreas y lesiones o trastornos en el ganglio basal. El clínico informado con perspicacia detectará el trastorno obsesivo compulsivo y efectuará una remisión adecuada al psiquiatra u otro profesional de la salud mental, en vez de etiquetar negativamente a la persona como ¨rara¨ o ¨loca¨.

Los sujetos con trastorno obsesivo compulsivo sufren frecuentemente depresión. Alrededor de un tercio la padecen en el momento en el que buscan tratamiento. Aproximadamente dos tercios de los individuos que sufren un trastorno obsesivo compulsivo han experimentado al menos un episodio de depresión mayor (Jenike, 1996) Muchos otros padecen formas más leves de depresión. Es importante que los médicos y familiares atiendan a los signos preocupantes de dicha patología.

Señales de depresión clínica

· Pérdida de peso

· Cambios en el sueño

· Pérdida del apetito

· Falta de energía

· Sentimientos de tristeza

· Llorar o ganas de llorar frecuentes

· Pensamientos suicidas, con o sin plan de ejecutarlo

· Sentimientos de desesperanza o indefensión.

· Falta de interés en cosas que antes sí interesaban o ausencia de disfrute de la vida, especialmente si se desconoce el motivo.

Marque los síntomas pertinentes en su caso y muéstrele esta lista a su médico. Si usted experimenta pensamientos suicidas, aunque sea de modo ocasional, le instamos a que busque, ya mismo, la ayuda de un profesional cualificado de la salud mental. La mayoría de las ciudades y poblaciones disponen de un teléfono de ayuda que puede servirle para encontrar y obtener la asistencia necesaria. Si usted es amigo o familiar de alguien que hable de suicidarse, no lo dude: consiga ayuda inmediatamente.

¿EL TRASTORNO OBSESIVO COMPULSIVO SE HEREDA?

Los estudios realizados desde 1930 han demostrado la presencia del trastorno obsesivo compulsivo en parientes consanguíneos en un 20-40% de los casos (Yaryura- Tobías y Neziroglu, 1997). Podría existir una tasa mayor del trastorno obsesivo-compulsivo, el trastorno obsesivo compulsivo subclínico, tics y el síndrome de la Taurette entre familiares de personas de personas con trastorno obsesivo compulsivo (Alsobrook y Pauls, 1998). Aquellos que sufran un trastorno obsesivo compulsivo con inicio en la infancia es más probable que posean familiares consanguíneos con trastorno obsesivo compulsivo (Séller, 1998).

¿CUÁL ES LA CAUSA DEL TRASTORNO OBSESIVO COMPULSIVO?

Nadie conoce con exactitud las causas del trastorno obsesivo compulsivo pero los investigadores están colaborando para completar juntos el puzzle. Cada vez existe una mayor evidencia de que la etiología son sutiles variaciones en las estructuras y circuitos cerebrales. La teoría defendida más ampliamente es que la causa se relaciona con niveles anormales en alguno de los elementos químicos vitales del cerebro: la serotonina. Ésta juega algún papel en muchos procesos biológicos, incluyendo el estado anímico, la agresión, el control de impulsos, el sueño, el apetito, la temperatura corporal y el dolor. Una regulación anómala de la serotonina también se encuentra implicada en la depresión, los trastornos alimenticios, la automutilación y la esquizofrenia (Yaryura-Tobías y Neziroglu, 1997).

La serotonina es uno de los elementos químicos denominados neurotransmisores que las células neuronales emplean para transmitir los impulsos nerviosos y comunicarse entre sí. Los neurotransmisores realizan su trabajo en el minúsculo espacio existente entre dós células nerviosas, denominado hendidura sináptica. La transmisión termina cuando los neurotransmisores son absorbidos de nuevo por la célula neuronal transmisora, un proceso que se denomina recaptación. El incremento, mediante la medicación, de la serotonina disponible parece generar cambios en los receptores de algunas de las membranas nerviosas. Se cree que estos receptores pueden encontrarse alterados en las personas que padecen un trastorno obsesivo compulsivo.

Los estudios en imágenes del cerebro de los individuos con trastorno obsesivo compulsivo han demostrado ciertas anormalidades en varias áreas. Entre ellas el tálamo, el núcleo caudado, el cortex orbital y el giro cingulado. Un estudio realizado por Jenike y cols. Comparó los cerebros de personas que padecían un trastorno obsesivo compulsivo con los sujetos del grupo control (individuos sin dicha alteración).

Las imágenes de resonancia magnética mostraron un córtex más amplio.

El tálamo procesa los mensajes sensoriales que llegan al cerebro procedentes del resto del cuerpo. El núcleo caudado forma parte del ganglio basal, en la parte interna y central del cerebro. El núcleo caudado controla el filtrado de pensamientos. La información sensorial se clasifica. Normalmente, la información innecesaria se omite. Las personas con trastorno obsesivo compulsivo llegan a abrumarse con los pensamientos e impulsos intrusos que el núcleo caudado no ha filtrado. El núcleo caudado de una persona con trastorno obsesivo compulsivo se comporta como el portero de un edificio de departamentos con un mal desempeño a la hora de mantener alejados a los indeseables.

El córtex orbital se encuentra en la parte frontal del cerebro, encima de los ojos. Este es el lugar donde se combinan los pensamientos y las emociones. Un núcleo caudado que permite ¨pasar¨ los impulsos y pensamientos innecesarios complica en gran medida el trabajo del córtex. El córtex orbital nos informa de cuándo algo es erróneo y cuándo debiéramos evitarlo. Es como un sistema primario de alarma cerebral.

En las personas que padecen un trastorno obsesivo compulsivo parece realizar horas extraordinarias.

El giro cingulado constituye el centro del cerebro. Le ayuda a cambiar la atención y pasar de un pensamiento o conducta a otro. Cuando se encuentra activo en exceso, nos quedamos estancados en ciertas conductas, pensamientos o ideas. El giro cingulado también forma parte del sistema cerebral que indica el peligro de que lago horrible sucederá si usted no ejecuta sus compulsiones.

Imagine que todas estas partes de su cerebro le ¨vociferan¨ cuando los síntomas del trastorno obsesivo compulsivo se encuentra en su peor momento:

· El tálamo envía mensajes de otras partes de su cuerpo, haciendo que se encuentre hiperconsciente de todo lo que sucede a su alrededor.

· El núcleo caudado abre la puerta y permite la entrada de pensamientos intrusos.

· El córtex orbital mezcla los pensamientos y las emociones, después le dice ¨¡ Algo no va bien aquí!¡ refúgiate!

· El giro cingulado le dice que ejecute las compulsiones para aliviar la ansiedad que el resto del cerebro ha cargado sobre usted.

· Mientras tanto, sus hendiduras sinápticas gritan: ¨¡Envía algo de serotonina! ¡Se nos acaba aquí!

En estos momentos debe de estar pensando, ¨No es sorprendente que tenga problemas! Ojalá que se percate de que usted no es el culpable del trastorno obsesivo compulsivo. ¡es su cerebro!. Por supuesto hemos simplificado en gran medida este proceso. Los expertos ni siquiera están seguros con exactitud de qué partes del cerebro son responsables. Como hemos dicho, el puzzle todavía se está armando colectivamente.

La investigación ha descubierto que ciertas enfermedades autoinmunes, tales como la Corea de Sydenham, la fiebre reumática, las infecciones pediátricas por estreptococos y el lupus, también pueden provocar algunos casos de trastorno obsesivo compulsivo. En algunos estudios se ha demostrado el vínculo del trastorno obsesivo compulsivo con la encefalitis de Ecónomo, las lesiones hipotalámicas, los traumatismos craneales, los tumores cerebrales y la epilepsia. Sin embargo, la mayoría de los casos de trastorno obsesivo compulsivo tienen lugar sin tales explicaciones causales (Jenike 1998; (Yaryura-Tobías y Neziroglu, 1997).

Los estudios han encontrado que la terapia de conducta pueden ocasionar cambios positivos en la función cerebral. La medicación ayuda a corregir el desequilibrio en la serotonina (Yaryura-Tobías y Neziroglu, 1997). . Juntas, ambas estrategias de tratamiento pueden ayudarle a deshacerse del dominio de esta enfermedad. ¿Qué significa todo esto para las personas que se enfrentan al trastorno obsesivo compulsivo?

Aunque muchos procesos siguen sin explicarse, cada vez es mayor la evidencia de que la causa real del trastorno obsesivo compulsivo se sitúa en problemas con circuitos, estructuras y neuroquímica cerebrales. Los padres, cónyuges y otros familiares no son los culpables de su trastorno obsesivo compulsivo. Las personas que lo sufren pueden ayudar a sus cerebros a funcionar mejor mediante la terapia cognitivo conductual y la medicación.

La esperanza es real.

Agradecemos a Desclée De Brouwer por la autorización para la publicación de este material

luchar contra los rituales y las evitaciones


esta psicoterapia descansa en tres principios muy sencillos. habra quien los encuentre demasiado simples y hasta simplistas, sobre todo,si los comparamos con la aparentente complejidad del trastorno. pero ,aunque simples ,es fundamental que los comprenda a la perfeccion y los asimile,pues son la base de la terapia comportamental.

la terapia comportamental va a intentar ayudarle a superar las situaciones penosas del toc mediante una tecnica denominada exposicion graduada con prevencion de la respuesta. dicha tecnica consiste en repetir diariamente una serie de ejercicios que permiten:

1.afrontar de forma muy progresiva las situaciones que desencadenan sus obsesiones y rituales, como cuando sale de casa .comprobacion del gas,la luz,la puerta,etc.o cuando tiene que enfrentarse a una cosa sucia, dar la mano, cojer el pomo de una puerta. etc es a lo que se denomina exposicion graduada.esta exposicion prte de situaciones que desencadenan una ansiedad o molestia soportable.al principio se dejaran de lado aquellas otras ante las que resulta imposible resisitir realizar los rituales. se partira de situaciones en las que ya se ha conseguido modificar o disminuir el ritual sin demasiado sufrimiento.

2.disminuir la frecuencia del ritual:por ejemplo ,comprobar las cosas diez veces en lugar de 15,o lavarse solo tres veces y no seis.

reducir la complejidad del ritual por ejemplo si la comprobacion de si una puerta esta cerrada o no consiste en intentar habrirla con el picaporte y en volver a introducir la llaveen la cerradura,uno de los ejercicios puede consistir en comprobar si esta habierta o no intentando abrirla solo con el picaporte.o si un ritual de lavado de manos consiste en lavarse las manos, los antebrazos,y los brazos de las manos hacia los brazos y de estos hacia las manos un ejercicio podria consistir en lavarse solo las manos y los antebrazos y en un solo sentido por ejemplo de los antebrazos hacia las manos.

no hacer el ritual si este tiene una intensidad minima:por ejemplo no habrir una carta que ya ha sido escrita y cerrada o no lavarse las manos cuando se ha tocado el periodico.este ejercicio se reserva para aquellos rituales de intensida muy pequeña o tras muchos ejercicios,en los que el ritual ha ido disminuyendo de intensidad

3. luchar contra las evitaciones:por ejemplo ,cierre usted mismo una puerta y compruebe que esta cerrada en lugar de pedirle a otra persona que lo haga por usted o si usted no puede cojer un objeto considerado como sucio,por ejemplo un libro,cojalocon un pañuelo con el lugar que ha estado en contacto con el libro.o quedese a solas con su hijo si sus obsesiones agresivas necesitan siempre la presencia de una tercera persona.
puede ser que ya haya intentado resistirse a la necesidad de ritualizar y haya llegado a la conclusion de que nunca lo conseguira .tambien le ha podido sorprender que la terapia por exposicion le pida realizar los mismos afrontamientos pero la particularidad de la terapia consiste en el hecho en el hecho de utilizar afrontamientos debiles,es decir que desencadenan una ansiedad soportable. dicha exposicion va a ir entrenado progresivamente su organismo a resistir el deseo de ritualizar con ejercicios medianamente penosos.estos le permitira demostrarse a si mismo que es posible dsiminuir los rituales.dicha tecnica conduce a un proceso de mejoria denominado habituacion.

?MANIAS¿


Es común pensar que una manía es un acto que repetimos con frecuencia, sin motivo aparente y que por su peculiaridad llama la atención de otros.

Empero, Psicología y Psiquiatría tienen un concepto distinto, el cual no se refiere a llevar orden excesivo o caminar por la banqueta tratando de “no pisar la línea”.

Cuando leemos la definición que nos proporciona el diccionario, en lo que respecta a temas de salud mental, encontramos que la palabra manía describe dos condiciones muy distintas: aquella “especie de locura, caracterizada por delirio general, agitación y tendencia al furor”, así como una “extravagancia o preocupación caprichosa por un tema o cosa determinada”.

Está claro que, llevados al extremo, ambos problemas pueden ocasionar deterioro en la convivencia de una persona e interferir en la realización de sus actividades cotidianas; sin embargo, sólo la primera es considerada propiamente como manía, aunque la opinión popular se suele inclinar por darle tal nombre a la segunda.

Por ello, bien vale ahondar sobre este tema para evitar confusiones y, ante todo, destacar que cada padecimiento tiene origen particular y tratamiento específico.

Orden y repetición Comprobar en decenas de ocasiones que los objetos del escritorio se encuentran en orden, contar una y otra vez los automóviles estacionados en la calle, cerciorarse cada determinado lapso de que la puerta de la casa tiene puesto el seguro o verificar constantemente que la llave del gas y del agua están cerradas, son algunas de las conductas a las que llamamos manías, las cuales, en caso de ser muy frecuentes y numerosas, dejan de ser manifestaciones de extravagancia para convertirse en auténticos dictadores de la voluntad.

Los especialistas en salud mental definen a estas actitudes como rituales, y nos dicen que son característicos de personas que padecen trastorno obsesivo compulsivo, es decir, aquel en que el paciente experimenta estados de ansiedad o nerviosismo que a su vez desencadenan pensamientos, sentimientos, sensaciones e ideas recurrentes (obsesiones), así como comportamientos que “deben efectuarse” sin que exista razón aparente (compulsiones).

En estos casos es común que se experimente alto grado de rigidez en la estructura de la personalidad, misma que atormenta al paciente y dificulta sus relaciones sociales, ya que en la ruptura del orden que desea mantener le genera incertidumbre, tensión interna y enojo.

Algunas de las “manías” o rituales más frecuentes son:

* Necesidad de que todas las cosas de la casa estén en su sitio. * Tendencia a colocar los objetos de manera simétrica y alineada.

* Dedicación excesiva al trabajo y productividad (sin necesidad económica de ello), con lo que se excluyen actividades de ocio y amistades.

* Hacer recuentos, una y otra vez, por la necesidad de numerar y clasificar. * Rigidez extrema con la puntualidad propia y ajena.

* Miedo irracional a enfermar que conduce a tomar precauciones exageradas, visitar médicos por síntomas leves, usar amuletos, consultar curanderos, protegerse con temor de las corrientes de aire, los contagios y todo lo que se percibe como un peligro.

* Necesidad de lavarse continuamente las manos o la boca. * Temor a tocar cosas que hayan entrado en contacto con otras personas o a saludar de mano.

* Miedo exagerado a contaminarse con productos alimenticios y sus componentes. * Asco de las secreciones corporales propias.

* Tendencia a comprobar en varias ocasiones que puertas, ventanas, llaves y luces están debidamente cerradas y/o apagadas.

* Ahorro excesivo en gastos propios y ajenos, pues el dinero se considera como “algo que hay que acumular en previsión de catástrofes futuras”.

* Incapacidad para deshacerse de objetos gastados o inútiles, incluso cuando no tienen valor sentimental.

El diagnóstico del trastorno obsesivo compulsivo suele correr a cargo del psicólogo o psiquiatra, quien entrevista al paciente para conocer sus síntomas, además de que puede realizar un examen físico para descartar posibles causas de tipo orgánico, así como cuestionarios que permitan hacer una detección precisa y determinar el tratamiento.

Aunque las causas de esta enfermedad no se han identificado con claridad, el abordaje médico requiere, por lo general, de la administración de medicamentos antidepresivos y psicoterapia, la cual se encamina a enseñarle al paciente a reducir la ansiedad, resolver conflictos internos y encontrar métodos efectivos para controlar el estrés.

También es posible que este tratamiento se dirija a exponer al paciente en forma repetitiva a toda situación que desencadena la tensión emocional, pero con asesoría especializada, de modo que aprenda a resistir la urgencia de llevar a cabo sus “manías” o rituales.

Además, es posible enseñar a frenar pensamientos indeseados y centrar la atención en el alivio de nerviosismo e inquietud.

Algarabía y tristeza Ahora bien, cuando los especialistas en salud mental hablan de manía se refieren a aquellos episodios que se caracterizan por excesiva actividad física y sentimientos de euforia que son muy desproporcionados en relación a cualquier acontecimiento positivo que le haya ocurrido al paciente.

Asimismo, en la actualidad se considera que este problema no existe de manera aislada, sino que se alterna con lapsos de depresión y forma parte del trastorno bipolar.

Dicho padecimiento, presumiblemente de carácter hereditario y que antes era llamado enfermedad maniacodepresiva, es difícil de detectar, ya que la euforia y vitalidad que experimenta el afectado en un episodio de este tipo es muy reconfortable y difícilmente pensará que tiene un problema en su conducta.

Por ello, lo más común es que busque ayuda en la fase de depresión, pues la tristeza intensa y prolongada genera mayor malestar.

El proceso de manía dentro del trastorno bipolar se caracteriza por las siguientes características:

* La persona muestra exagerada devoción hacia su persona y sus cualidades. Es común escucharle frases como: “Soy el mejor”, “puedo vivir sin comer o dormir” y “nada puede doblegarme”.

* Tiene percepción expansiva, es decir, cree que es capaz de realizar cualquier actividad que se le ocurra.

* El sueño pasa a segundo plano, de modo que el paciente puede dormir 2 ó 3 horas y sentirse descansada.

* La comunicación es precipitada, comúnmente con lenguaje alborotado y continuo, pero también confuso para quienes escuchan.

Esto se debe a que la persona afectada “se salta” algunas partes de su conversación. * La atención se desvía fácilmente hacia cualquier acontecimiento, si aparece alguien, oye un sonido o ve algún gesto.

* Es habitual que el paciente se muestre irritable, además de que se siente incomprendido.

* Hay aumento exagerado en cualquier actividad, como trabajo, escuela, hogar o desempeño sexual.

La rapidez de movimientos es una de las características más llamativas. * En ocasiones, la persona puede realizar conductas peligrosas provocadas por el comportamiento descrito: comprar de forma irracional, efectuar viajes en coche a alta velocidad o sentir que tiene contacto con seres superiores.

Un especialista en salud mental, preferentemente psiquiatra, es quien se encarga de realizar el diagnóstico.

Además de analizar los síntomas del episodio eufórico (que deben durar al menos una semana de forma continua) y los de la depresión, es probable que requiera la ayuda de familiares y personas cercanas para elaborar historia clínica y lograr mayor precisión en cuanto a las características e intensidad del padecimiento; existe una forma leve de este problema, el trastorno ciclotímico, cuyos episodios de algarabía se denominan hipomaníacos.

La psicoterapia y pláticas grupales son de gran ayuda, debido a que brindan recursos necesarios para que las personas afectadas y sus familias sepan hacer frente a su problema.

También se prescribe el uso de fármacos, sólo que éstos variarán de acuerdo con el momento en que se encuentre el paciente y la evolución del problema: al estar decaído se le administrarán antidepresivos, en tanto que en momentos de euforia se recomiendan estabilizadores de la conducta, como el litio.

En fechas recientes se han observado que puede ser de utilidad la integración de medicamentos desarrollados para evitar sacudidas y problemas de movimiento, llamados anticonvulsivos.

Finalmente, cabe destacar que cualquiera de estos problemas requiere diagnóstico y atención tempranas, pues de esta manera se ayudará a evitar pérdida en la calidad de vida del paciente.

Recuerde que todo comportamiento que genere dificultades en la convivencia o el desarrollo de actividades es candidato a ser evaluado por un especialista en salud mental.

obsesiones y trastronos alimenticios

Pacientes que padecen trastornos alimenticios que no han tenido buenos resultados con tratamientos tradicionales y están en riesgo de morir, cuentan con una esperanza. En el Centro Médico Nacional “20 de noviembre”, del ISSSTE, un grupo de médicos relacionados con la conducta y el cerebro ha desarrollado una neurocirugía de invasión mínima y de alta precisión para tratar la bulimia y la anorexia.

En entrevista con Francisco Zea, para grupo Imagen, el doctor Manuel Hernández Salazar, jefe de la división de neurociencias de ese hospital, explicó en qué consiste.

Se realiza una miniincisión cerebral y, con un aparato de alta precisión, se guía un electrodo muy delgado hasta llegar a la zona a tratar. Ahí se produce una termoablación, es decir, una lesión provocada por calor, de un milímetro y medio. Con esa quemadura se modifican síntomas (como la impulsividad y la agresividad) que intervienen en diversas enfermedades neurológicas.

“En el Centro Médico Nacional teníamos experiencia con pacientes siquiátricos, principalmente con trastorno obsesivo-compulsivo, después comenzaron a llegar pacientes con bulimia, más que con anorexia. Descubrimos que hay una relación entre el trastorno obsesivo-compulsivo y los trastornos alimenticios, entonces, hicimos modificaciones y adaptamos el programa.”

El doctor explicó que la operación es resultado del trabajo de un grupo multidisciplinario, en el que intervienen neurólogos, siquiatras, neurocirujanos, sicólogos y neurosicólogos. Entre todos analizan los casos y realizan la cirugía. Hasta la fecha la han aplicado a cinco pacientes que han tenido muy buena respuesta.

Una de esas pacientes es Paulina, a quien operaron hace cuatro años, cuando tenía 19 y estaba cerca de la muerte. Ella mide 1.70 metros y llegó a pesar 38 kilos, perdió 30 en un mes y a los 16 años tuvo un infarto.

“Comencé con anorexia a los 14 años, iba a cumplir 15, empecé a buscar el vestido para la fiesta y fue cuando comenzaron las comparaciones y decidí bajar de peso. Ahora sé que esos comentarios fueron sin querer, que una persona no se da cuenta de que está hiriendo a otra, pero pueden llegar a afectar mucho.”
Paulina relata que la cantidad de alimento que ingería fue disminuyendo gradualmente hasta llegar a comer sólo una salchicha al día. “Después dejé de comer, sólo tomaba agua y chicles. Masticaba hasta 500 al día. De la anorexia salté a la bulimia, tenía como episodios. Me provocaba el vómito del dulce de los chicles, porque creía que el azúcar me iba a engordar.”

Recuerda que al principio sentía mucha energía y hacía mucho ejercicio; sin embargo, asegura que nunca se vio flaca. “Sabía que había bajado de peso, pero no sabía cuanto. Veía las fotos y decía: esa no soy yo, seguía pensando que mis brazos y piernas estaban gordos. Ahora me veo y me doy cuenta de que estaba esquelética”.

A los 16 años Paulina sufrió un infarto. “Pensé que ya iba a entrar en razón, sabía que debía poner de mi parte, pero era algo más fuerte que yo, no podía sola. Tuve depresiones muy fuertes, intentos de suicidio, hospitalizaciones en siquiátricos. Había perdido la esperanza, pensé que iba a morir con esa enfermedad”.

En esa época el papá de Paulina escuchó sobre la operación en el ISSSTE y se puso en contacto con los médicos. “Hicimos un pacto, porque yo no quería ir, pero mi familia ya estaba cansada, los veía desesperados.

“Estuve un año en tratamiento siquiátrico antes de que decidieran operarme. Le agradezco al doctor y a su equipo por salvarme la vida. Creo que la mitad de la recuperación es la cirugía y la otra mitad es el esfuerzo que uno hace y el esfuerzo de la familia.”

Paulina asegura que después de que le realizaran el procedimiento se encuentra muy bien de salud y ha vuelto a comer. También habla, con la voz entrecortada, sobre el coraje que le causa saber de muchas niñas que están pasando por lo mismo: se juzgan por cómo se ven, pero pueden llegar a perder la vida.

El jefe de la división de neurociencias del Centro Médico Nacional “20 de noviembre” del ISSSTE comenta que están seleccionando nuevos pacientes para la intervención.

“Ha sido importante ver la evolución, incluso tuvimos una paciente que después de la operación se embarazó y tuvo los característicos vómitos, lo cual quiere decir que el área cerebral vinculada con esa reacción es controlada por regiones que no son afectadas por la termoablación.”